El bloque radical alineado con el jefe comunal sumó sus votos a un proyecto de La Libertad Avanza para rebautizar el complejo como «Héroes de Malvinas». El Justicialismo local, acompañado por sectores vecinales y del propio radicalismo, advierte sobre el riesgo de entrar en una «espiral de confrontación» y exige frenar la medida.
GENERAL LA MADRID, 2 de junio de 2026. — La convivencia política y el histórico equilibrio democrático de General La Madrid atraviesan horas de profunda incertidumbre. La reciente aprobación de una ordenanza en el Concejo Deliberante para quitarle el nombre de «Néstor Carlos Kirchner» al Polideportivo Municipal desató una ola de repudio generalizado y un fuerte llamado de atención por parte de la oposición y diversos sectores de la comunidad, quienes exigen al intendente radical, Martín Randazzo, que ejerza su derecho al veto para evitar una fractura social en el distrito.
La iniciativa, impulsada originalmente por el bloque de La Libertad Avanza (LLA) —compuesto por los concejales Eliana Sabadini y Germán Zuliani—, propone rebautizar el predio bajo el nombre de “Héroes de Malvinas”. Sin embargo, la propuesta no habría prosperado sin el respaldo clave de los seis concejales de «Somos», el espacio oficialista que responde directamente al intendente Randazzo. Con esta alianza legislativa, la votación logró imponerse por sobre los cuatro representantes de Fuerza Patria (peronismo), generando un inmediato sismo político a nivel local.
El fantasma del revanchismo y la ruptura del pacto democrático
La reacción de la oposición no se hizo esperar. A través de una carta formal dirigida al Departamento Ejecutivo, el Partido Justicialismo de La Madrid, liderado por Marcos Granier, junto a dirigentes peronistas, vecinalistas e incluso sectores del propio radicalismo tradicional, manifestaron su enérgico rechazo a la medida. La misiva, que ya cuenta con más de 120 firmas de apoyo, denuncia que detrás del proyecto no hay una intención genuina de homenajear a los excombatientes, sino un «trasfondo político oscuro que busca la anulación simbólica del que piensa distinto».
El documento presentado ante el Municipio apela directamente a la memoria institucional del partido, recordando que el nombre original del polideportivo fue aprobado en su momento por unanimidad, respetando las identidades políticas de cada espacio.
“Creíamos que el pacto democrático de 1983 había sepultado para siempre el revanchismo y la persecución. Hoy, lamentablemente, vemos cómo desde el propio Estado Municipal se intenta reabrir esa herida, alimentando el resentimiento y profundizando una grieta que nada tiene que ver con las prioridades de los lamadritenses”, subraya el texto del PJ.
Un fuerte contraste con la historia local
Desde el peronismo local recordaron un antecedente que contrasta drásticamente con la situación actual. Años atrás, el entonces intendente peronista Juan Carlos Pellita acompañó sin dudarlo el pedido del bloque de la UCR para que la Sala de Atención Primaria de Villa Florida llevara el nombre del expresidente Raúl Alfonsín. Aquel gesto, destacan, se hizo «sin vacilaciones ni mezquindades», bajo la premisa de que la democracia se fortalece respetando los símbolos del adversario y no «proscribiéndolos».
El malestar en la comunidad también se alimenta de lo que muchos consideran una contradicción ideológica por parte de los ediles libertarios locales. Vecinos y dirigentes señalaron la paradoja de utilizar la causa Malvinas a nivel local mientras la conducción nacional de su propio signo político ha manifestado públicamente su admiración por figuras británicas como Margaret Thatcher, o ha atacado directamente los símbolos tanto del peronismo como del propio radicalismo.
La pelota en el terreno del Ejecutivo
Según trascendió, las negociaciones puertas adentro del oficialismo para blindar el proyecto de la derecha libertaria estuvieron coordinadas por el presidente del Concejo Deliberante, Santiago Scabuzzo, quien se encargó de alinear los votos de la bancada de Somos.
Con la ordenanza ya aprobada en la 5° sesión ordinaria, el escenario traslada toda la presión política al despacho del intendente Martín Randazzo, quien gobierna el distrito desde 2015. Al amparo de la Ley Orgánica de las Municipalidades, el jefe comunal tiene ahora la potestad legal de vetar la norma y devolver la calma a las aguas de la política local, o bien promulgarla y convalidar el cambio de nombre.
La advertencia de la oposición sobre las consecuencias a largo plazo de esta decisión es tajante: “La política tiene vaivenes. Los que hoy son gobierno, mañana serán oposición. Si el camino que se inicia es el de la alternancia basada en el borrado sistemático de los homenajes del oponente, estaremos sumergiendo a General La Madrid en una espiral de confrontación estéril e interminable”.
Con info de Página 12
































































