El Ministerio de Transporte provincial autorizó la operatividad de la frecuencia a través de la Resolución 131-2026. El titular de la empresa de transporte, Dante Lange, destacó el trabajo conjunto con el municipio , detalló el impacto del servicio interurbano actual en la comarca y analizó la compleja realidad económica del sector frente al recorte de subsidios nacionales.
En las próximas horas quedará oficialmente habilitada la operatividad de la línea provincial 229, un servicio clave que conectará las localidades de Tornquist y Bahía Blanca bajo la explotación de la empresa Vía 51. La medida, oficializada mediante la Resolución 131-2026 del Ministerio de Transporte de la Provincia de Buenos Aires, representa la culminación de un proyecto largamente gestionado por la firma y las autoridades locales.
En declaraciones radiales a FM Reflejos, Dante Lange, titular de Vía 51, recordó que la conectividad regional es un objetivo que se perseguía desde antes de la pandemia de COVID-19. «Esto es algo que se viene trabajando hace muchos años… Nosotros siempre pensamos en el potencial que tiene la comarca en cuanto a la conectividad con Bahía Blanca» , señaló el empresario, ponderando además el rol de la gestión municipal para destrabar la autorización: «Uno como empresario puede tener una idea, pero si esa idea no está acompañada por un buen equipo de gestión de parte de la comuna, las cosas quedan en la nada».
Un esquema de prueba y proyección regional
La habilitación del servicio se otorgó por el término de un año , una cláusula que Lange consideró sumamente acertada para evaluar la sustentabilidad de la ruta en el contexto económico actual. «Me parece con buen tino hacer una prueba año calendario y después hacer una evaluación… Un año es un tiempo prudencial para podernos medir todos y ver cómo funciona» , explicó, aludiendo a los riesgos de asumir compromisos a largo plazo en un escenario de alta volatilidad.
La línea está planificada para ofrecer combinaciones horarias con el servicio interurbano que ya funciona dentro del distrito , permitiendo que usuarios de localidades como Saldungaray o Villa Ventana puedan realizar trasbordos en la cabecera del partido para continuar su viaje hacia Bahía Blanca. Asimismo, se anunció que las unidades incorporarán un servicio diario de paquetería y logística ligera entre los distintos puntos.
Respecto a la postergada traza que prevé unir Sierra de la Ventana con Bahía Blanca a través de la Ruta Provincial 51, Lange aclaró que por el momento la prioridad absoluta es consolidar el corredor de la Ruta 33. «Primero tenemos que afianzar y robustecer este ramaje que vamos a poner en funcionamiento en estos días… Seguramente Vía 51 va a tener que sacar recursos de otras áreas de su empresa para poder solventar el gasto que va a significar poner en marcha esta línea».
Consolidación local y el debate por los subsidios
El lanzamiento de la Línea 229 se produce sobre una base sólida en el transporte interno del distrito. Según datos revelados por el empresario, el servicio interurbano comarcal experimentó un crecimiento exponencial en el último tiempo: «Por información que fuimos recabando, estaban hablando algo de mil y pico de personas por mes en movida y hoy debemos estar en las 6.000 personas por mes, 5.000 pasajeros mensuales. Es un número interesante, es una solución que creo que llegó a la comarca para quedarse».
Finalmente, consultado sobre la reciente quita de subsidios nacionales para los pasajes gratuitos destinados a personas con discapacidad y pacientes médicos, Lange garantizó la continuidad del beneficio por vías legales, aunque no ocultó su preocupación por el impacto financiero en el sector. «Nosotros vamos a tener que acatar la ley y recibirla como corresponde. Desde lo que es su costo, lo vas a tener que absorber la masa de pasajeros que no tienen ningún otro beneficio… No hay manera de que sea algo gratis», advirtió.
En sintonía con esto, el titular de Vía 51 concluyó que, si bien la empresa local se encuentra en una posición menos crítica que las firmas de las grandes urbes , es imperioso que el Estado revise de manera exhaustiva el otorgamiento de las certificaciones. «Hay gente que realmente lo necesita, y mucho… Pero el abuso, la forma de extender los certificados, creo que el compromiso tiene que ser entre todos los ciudadanos… No existe gratuidad para nadie, simplemente hay una persona que no paga, y en su lugar lo va a pagar un boleto».

































































