La empresa de Scatturice, consejero de Santiago Caputo, dejó de operar vuelos por el encarecimiento del combustible por la guerra de Irán, lo que se sumó a los inconvenientes que ya venía arrastrando hace años. Los portales de turismo ya no ofrecen sus tickets, pero su propia web sí. Se desconocen sanciones de las autoridades.
Entre los empleados que quedan en Flybondi después del ajuste comentan que “técnicamente” están suspendidos todo este mes y hasta septiembre próximo, pero que “teóricamente” esta semana iban a volver a volar. Pese a que dejaron de operar en julio, todavía su página web sigue ofreciendo vuelos para mañana y los días posteriores, como si nada raro pasara.
Pero las agencias online de viajes han dejado de vender pasajes de la low cost hace tiempo, incluso antes de que dejara de volar. Es que ya venían profundizándose las cancelaciones, que ya eran frecuentes en el anterior gobierno, entonces con el argumento de que la escasez de dólares impedía abonar el alquiler de aviones. En el caso de Almundo, desde el 11 de junio que no ofrece tickets de Flybondi. En el de Despegar, desde mayo.

Empleados de Flybondi consignan que el problema ahora radica en el pago del combustible a la estatal YPF. Fuentes del sector energético explican que lo normal es que las líneas áreas carguen el Jet-A1 y después lo abonen, pero cuando se atrasan en los pagos la petrolera estatal comienza a venderles sólo si lo saldan por adelantado. La firma de Scatturice entró en esos retrasos y entonces YPF la pasó al sistema de previo pago. Ahora la línea ha puesto en regla sus deudas con la petrolera, pero ha dejado de pedirle nuevo combustible. Se nota que no tiene ni para eso y por eso no vuela.
Está claro que el encarecimiento del Jet-A1 ha complicado el negocio de todas las líneas aéreas en el mundo en general y en la Argentina en particular, pero ni la estatal Aerolíneas ni la chilena JetSmart, la otra operadora local, han dejado de volar como Flybondi. Tampoco sufrieron en el pasado los mismos inconvenientes para abonar el alquiler de sus aviones en el exterior, cuando el fondo norteamericano Cartesian aún no le había vendido la low cost a Scatturice. Esta venta se produjo en 2025, pero la firma siguió barranca abajo.
Los pasajeros, mientras tanto, son los que padecen la imposibilidad de volar. Algunos reciben el aviso de la cancelación antes de llegar al aeropuerto. Otros se enteran en la misma estación aérea, lo que provoca airadas protestas de pasajeros en los escritorios del check in y en los locales de venta de tickets. Un grupo de viajeros afectados han presentado un recurso de amparo judicial colectivo para que les devuelvan el dinero. Es que Flybondi siempre se limita a ofrecer un cambio de fecha. La pregunta es para cuándo, si la empresa ya no vuela.

El gobierno de Javier Milei, mientras tanto, no reacciona. elDiarioAR consultó a la Secretaría de Transporte, de la que depende la Administración Nacional de la Aviación Civil (ANAC), y la Secretaría de Coordinación de la Producción, que incluye la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial, pero no ha habido respuestas concretas. El secretario de Transporte se llama Mariano Plencovich; el de Producción, Pablo Lavigne; el subsecretario de Defensa del Consumidor, Fernando Blanco Miuño, y el administrador de la ANAC, Oscar Villabona.
Las autoridades podrían multar a la empresa e incluso retirarle la licencia para volar. Desafortunadamente, en la Argentina no rigen normas como en la Unión Europea, donde los mismos pasajeros deben ser resarcidos económicamente por las empresas incumplidoras ante cancelaciones y atrasos. En este país, el cliente no tiene otra que recurrir a un engorroso proceso judicial.
Scatturice era un empresario sólo conocido en el mundo del espionaje y en el informático, con la firma OCP Tech, que cuenta con la licencia de la empresa norteamericana Cisco. Residente en EE UU, se hizo más famoso en la Argentina cuando un avión suyo llegó en marzo de 2025 a Aeroparque Jorge Newbery sin que le revisaran las valijas. Después compró Flybondi, el correo Oca y el grupo logístico Flecha.

Lobbysta en EE UU que ha conseguido reunir a Javier Milei con Donald Trump, Scatturice y su OCP Tech han conseguido 13 contratos con el gobierno libertario, según el portal Comprar. Eso incluye un polémico convenio con el portal Educar de la Secretaría de Educación -a cargo de Carlos Torrendell-, pero también con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el de Trabajo, Julio Cordero; y los ministerios de Justicia -en tiempos de Mariano Cuneo Libarona- y de Economía -de Luis Caputo, bajo cuya órbita están Transporte y Defensa del Consumidor-. Otras áreas contrataron a OCP Tech: el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) y la Superintendencia de Riesgo del Trabajo, áreas que dependen de Luis Caputo y de su par de Capital Humano, Sandra Pettovello, respectivamente. Pero por fuera de lo que informa Comprar, también otra firma de Scatturice, Tactic Global, recibió un contrato en EE UU de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), de dominio de Santiago Caputo.





































































