Ante el avance de la desinformación antivacunas, el Colegio de Médicos bonaerense impulsa el «Prebunking» para proteger la salud comunitaria.
A partir del trágico fallecimiento de una niña de cuatro años por difteria en Italia y la reaparición de enfermedades erradicables, el Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires alertó sobre las complejas maquinarias de desinformación que atentan contra las coberturas de vacunación. En diálogo exclusivo, el Dr. Julio Dunogent, Secretario del cuerpo colegiado, profundizó sobre el concepto de prebunking, la crisis del sistema sanitario local, el fenómeno de las vacunas como víctimas de su propio éxito y la necesidad urgente de recuperar el vínculo directo entre el paciente y el médico de cabecera.
1. Alerta epidemiológica: el trágico retorno de enfermedades prevenibles
La noticia sobre el deceso de una niña de cuatro años por difteria en Italia puso en el centro del debate el impacto real y peligroso de los movimientos antivacunas. La difteria —una infección bacteriana grave que afecta la vía aérea superior, generando distrés respiratorio y severas complicaciones sistémicas— era una patología prácticamente erradicada en los registros del continente europeo y americano gracias a décadas de vacunación sostenida.
Sin embargo, desde el Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires advierten que los discursos antivacunas han dejado de ser expresiones aisladas para constituirse en verdaderas maquinarias comunicacionales. Estas estructuras explotan el miedo, la incertidumbre y los sesgos cognitivos del público a través de las redes sociales, debilitando la confianza de la población en la ciencia.
2. Prebunking: Inmunizar a la población contra la desinformación
Frente a este escenario, la entidad médica bonaerense publicó un informe estratégico enfocado en el concepto de prebunking (o anticipación educativa), destinado a que los profesionales médicos refuercen la prevención desde el primer contacto.
El Dr. Julio Dunogent, Secretario del Colegio de Médicos bonaerense, explicó la gravedad de esta corriente:
«Son estrategias de desinformación falaz que utilizan los movimientos antivacunas. Esto hace que mucha gente, lamentablemente, no consulte a los lugares donde hay información científicamente comprobada, lo compre y deje de vacunarse a ellos mismos y, lo que es peor, a sus hijos.»
En este sentido, remarcó la importancia de adelantarse al mensaje falso:
«La vacuna es una responsabilidad no solo individual, sino también social. Por eso lo que nosotros vemos es que es importante salir a desmitificar mediante lo que se llama prebunking: salir antes a explicar para vacunar a la gente con respecto a la mala información, lo cual es también una responsabilidad de los médicos, porque somos los que sabemos las consecuencias.»
3. Las vacunas: Víctimas de su propio éxito
Uno de los puntos clave analizados por el Dr. Dunogent es cómo la efectividad histórica de las inmunizaciones ha terminado jugando en su contra en la percepción social moderna.
La vacunación es una víctima de su propio éxito. Como estas enfermedades prácticamente han desaparecido, la gente ha perdido la noción de la gravedad que tienen. Imagínense la poliomielitis si volviera y el desastre que hizo en algunos momentos de nuestra historia reciente, no solo por el sufrimiento humano sino económico.
El profesional enfatizó que el paso de las generaciones borra el recuerdo del impacto de las epidemias:
La vida de las personas es de 60, 70 u 80 años; la gente que la vivió sabe lo que pasaba, pero los que no la vivimos no tenemos esa referencia. Sin embargo, sí está toda la base científica, las investigaciones y la historia de lo que puede pasar si no se vacuna.
Como reflejo inmediato de este problema, se señalaron los brotes de sarampión en países desarrollados como Estados Unidos y Canadá, potenciados por la alta contagiosidad del virus y el relajamiento en los controles durante eventos masivos como los mundiales de fútbol:
El sarampión es emblemático porque es muy contagioso. Cuando deja de haber lo que se llama el efecto rebaño —mucha gente vacunada que evita la circulación del virus—, empieza a circular e infecta de una manera alarmante. Las tres cosas que más vidas han salvado en la historia de la humanidad reciente son: uno, el agua potable; dos, las vacunas; y tres, lavarse las manos. Esas tres pavadas son las que más vidas han salvado.
4. Caída en los esquemas, crisis del sistema y pérdida del médico de cabecera
En relación con la situación nacional y regional, Dunogent advirtió sobre el preocupante descenso en la cobertura de los calendarios en Argentina:
Si bien el calendario en Argentina es buenísimo, no se está cumpliendo. En América Latina estamos abajo, en el cuarto puesto del fondo, compartiendo realidad con Surinam o Haití. Vamos bien con la primera dosis, pero después, en lo que es el calendario y continuar con todas las vacunaciones, estamos para atrás.
A esta problemática se suma la profunda crisis estructural del sistema de salud local y la pérdida de hábitos en la atención familiar:
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Saturación del sistema público: Más de un millón de personas se han volcado al sistema público al no poder sostener sus prepagas u obras sociales. El sistema público está totalmente colapsado; todo tiene que ver con todo.
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Quiebre del vínculo médico-paciente: Se ha perdido mucho la relación con el médico de cabecera, el referente familiar que atendía a la población y a quien se acudía con confianza. Hoy se va directamente a la guardia o al especialista por la velocidad de los tiempos que vivimos. Por eso estamos intentando que, por lo menos en este tema, podamos desmitificar y brindar información veraz a la sociedad.




































































