El representante de Villa Ventana, Diego Salerno, completó una actuación destacada en el IRT Ciudad de Bahía Blanca (Torneo 95º Aniversario del CABB), finalizando en la tercera posición entre 42 competidores con 5,5 puntos sobre 7 posibles. Tras un torneo exigente que le valdrá su primer ELO FIDE oficial a partir de septiembre, el ajedrecista conversó en directo con FM Reflejos sobre su desempeño, la preparación física y mental, y sus proyectos a futuro.
Salerno se mantuvo invicto hasta las rondas decisivas, logrando un valioso empate frente a Ángel Flores, el campeón del torneo. Sobre esa partida de tres horas, destacó la sorpresa que le generó la actitud de su rival:
“Es un jugador superagresivo y de golpe me sorprende porque decide jugar tranquilo… hizo que la partida fuera tranquila”.
Llegó a la última ronda frente al legislador Andrés De Leo con posibilidades de campeonar. Aunque esa partida no se volcó a su favor, resaltó el respaldo emocional con el que encaró el tramo final:
“Yo me quedo más que nada con las primeras partidas. Emocionalmente tenía ese colchón, yo sabía que salía en el podio”.
Ajedrez: deporte, energía y disciplina Al abordar el debate sobre la exigencia de la disciplina, el representante comarcal desmitificó la idea de que se trata de un juego meramente intelectual:
“A nivel científico está demostrado que aunque estés sentado en el tablero, se consume mucha energía e incluso muchos jugadores pierden peso durante los torneos. Por eso es importante la preparación, comer bien, dormir bien, todo lo que implica un deporte”. “Por ahí a veces se piensa que es muy intelectual y mi conclusión es que no es tan intelectual como la gente piensa, es más entrenar, trabajar y sobre todo emociones… Es un juego que sencillamente te da lo que vos le das”.
Un trayecto constante y la vocación de enseñar Salerno explicó que comenzó en el ajedrez durante su etapa universitaria en Bahía Blanca y que la clave de su reciente desempeño fue lograr regularidad en el entrenamiento diario. Para competir, solicitó días de vacaciones en su trabajo habitual como receptor y cara visible en el acceso al Club Hotel de la Ventana.
Entre sus próximos objetivos, no solo se plantea mantener el ritmo de entrenamiento, sino también transmitir lo aprendido a la comarca:
“Es uno de los grandes objetivos que tengo en Villa Ventana… Faltan deportes para hacer y es un poco devolver lo que yo tuve cuando era chico… Tantos años entrenando es algo valioso para entregar a las nuevas generaciones”.





































































