Sandra Romiti, presidenta de la Asociación Civil PUAF de Sierra de la Ventana, analizó el impacto de la ley nacional que genera rechazo en protectoras del país. Exigió políticas de castración masiva y gratuita como la única solución ética al abandono.
En el marco de la inminente presentación de un proyecto de ley nacional impulsado por La Diputada Libertaria Karen Reichardt para regular criaderos y refugios de mascotas, la Presidenta de la Asociación Civil PUAF (Por un Animal Feliz) de Sierra de la Ventana, Sandra Romiti, fijó posición sobre la controversia que moviliza a protectoras de todo el país. Las entidades advierten un trasfondo mercantilista que perjudica la tarea voluntaria sin fines de lucro e intimida la existencia de hogares de tránsito desbordados, beneficiando directamente a los criaderos privados.
Una mirada crítica sobre la regulación propuesta
El proyecto nacional plantea un marco de presupuestos mínimos y un Registro Nacional de Establecimientos para comercialización, guarda, rehabilitación y rescate de animales de compañía. Sin embargo, su abordaje equipara las exigencias operativas y edilicias de criaderos comerciales con las de los refugios y santuarios proteccionistas, provocando el rechazo de agrupaciones a nivel nacional que ven en la medida un sesgo de conveniencia económica.
Consultada sobre el texto legislativo, Sandra Romiti enfatizó la necesidad de un análisis minucioso frente a una norma que a simple vista atenta contra la labor solidaria de las instituciones:
«Primero, los criaderos que son con fines de lucro y muchas veces tienen los animales hacinados y en condiciones paupérrimas, sería espectacular que haya una regularización. ¿Sería genial y no tendría ni siquiera que haber criaderos, no cierto? Y después los refugios, ojalá no hubiera refugios. Cuando no hay refugios es que no hay perros abandonados, que no hay perros maltratados, que no hay perros en situaciones de extrema maldad. Pero bueno, la realidad es otra: los refugios están, son sin fines de lucro y se rehabilitan los animales justamente para después poder darlos en adopción.»
«Uno cuando la lee así de golpe parece como que habilitan a los criaderos… Parece como que si uno lee por sobre líneas la ley, los refugios tendrían que abolirlos y no haber refugios. Pero ¿qué hacés sin un refugio? Siempre hay algún animal que es abandonado o rescatado de maltrato. Para eso van a un refugio, un lugar donde los acogen, los curan, los rehabilitan y se ofrecen en adopción.» — Sandra Romiti.
Diferencia conceptual: Perreras municipales vs. Refugios de voluntarios
Uno de los puntos clave señalados por la titular de PUAF es la distorsión que suele generarse al imponer exigencias rígidas de superficie o capacidad a lugares de contención voluntaria que se encuentran al límite debido a la falta de control poblacional sistemático por parte del Estado.
«Yo hago ahí una diferencia entre un refugio y una perrera. Muchas veces donde están hacinados y donde los animales están en condiciones paupérrimas es en las perreras. La perrera es municipal, los empleados son municipales y cuando un cupo excede las cantidades para albergar, se practica la eutanasia. En cambio, un refugio es un lugar donde los que atienden a los perros son voluntarios que no perciben ningún tipo de sueldo, la eutanasia está totalmente prohibida y se hace por amor directamente a los animales, sin fines comerciales ni nada por el estilo.»
Las castraciones masivas como único método de control ético
Desde la Asociación Civil PUAF sostienen que la superpoblación y el hacinamiento no se combaten persiguiendo la labor de las entidades protectoras, sino atacando la causa raíz del problema mediante políticas públicas sanitarias continuas.
«Una buena ley de castración masiva, gratuita y sostenida en el tiempo evita estos hacinamientos de animales porque se corta la cadena de crías. Una perra generalmente tiene entre siete y diez perritos. Si hay más de cuatro perras dando vuelta en la calle sin castrar, fíjate la cantidad de perros que hay cuando tengan cría. Por eso siempre decimos: la castración es el único método de control animal para evitar las crías indeseadas y el vagabundeo.»
En Sierra de la Ventana, el refugio de PUAF mantiene un riguroso protocolo donde cada animal rescatado pasa por revisión veterinaria, vacunación, desparasitación y castración previa a la entrega en adopción (o firma de compromiso de castración en el caso de cachorros).
Organización de protectoras y debate parlamentario
Frente a la fecha de presentación en el Congreso, la Asociación Civil PUAF forma parte activa de la red de Castraciones Masivas de la Provincia de Buenos Aires y de mesas regionales de trabajo. Las organizaciones evalúan los pasos a seguir para evitar que la norma consolide un marco comercial desfavorable para el voluntariado.
«Estamos discutiendo en los grupos regionales y de la provincia. Se está tratando de ver cómo se puede hacer para presentar una contra ley en estos casos. Hay que leerla minuciosamente y desmenuzar ciertas cosas que están bien y otras que necesitarían un reajuste, para que no se perjudique el trabajo voluntario, que en su mayoría es el que más soporta en la sociedad esta problemática.»
106684 – El Proyecto de Ley Impulsado Por La Diputada Libertaria Karen Reichardt by FM Reflejos Sierra de la Ventana


































































