Frente a la pérdida de fuentes laborales en la fábrica de Tornquist, la Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina se solidarizó con los 160 cesanteados y sus familias. Desde la conducción regional advirtieron sobre el impacto de la crisis en las economías locales, repudiaron el modelo de ajuste recesivo y demandaron la apertura urgente de una mesa de mediación para garantizar la continuidad productiva.




































































