Este 4 de noviembre se celebra en la Argentina el Día del Calesitero en homenaje al natalicio de Don Luis Rodríguez. En Sierra de la Ventana, Jorge Obes lleva 17 años al frente de la tradicional calesita ubicada en la céntrica Avenida Roca. En diálogo con FM Reflejos, repasó el valor afectivo de mantener viva esta atracción, los desafíos de su mantenimiento y el sueño de que sea reconocida formalmente como patrimonio cultural del distrito de Tornquist.
Cada 4 de noviembre la Argentina rinde homenaje a quienes guardan la ilusión de los más chicos al frente de una calesita. La fecha conmemora el natalicio de Luis Rodríguez (1919-2013), un histórico calesitero cuya familia inició la actividad en 1920 y que, desde 1963, operó su mítica calesita en el patio de su propia casa en la esquina de Ramón L. Falcón y Miralla, en el barrio porteño de Liniers (Villa Luro).
En el marco de esta celebración, FM Reflejos entrevistó a Jorge Obes, continuador de esta tradición artesanal y recreativa en Sierra de la Ventana. Con 17 años de labor continua en el rubro, Obes rescató la magia de un espacio que trasciende el paso del tiempo y se consolida como punto de encuentro para vecinos y turistas.
De generación en generación
Ubicada en la tradicional manzana de la Avenida Roca tras una gestión municipal que habilitó su emplazamiento definitivo en el año 2003, la calesita local es la única en funcionamiento dentro de todo el partido de Tornquist.
«Lo más lindo de todo es ver crecer y pasar a los niños con sus familias. Vienen los papás primero, con los abuelos; después vienen los abuelos con los nietos; y ahora estamos ya en la tercera generación» — Jorge Obes.
Además de los más pequeños, el calesitero destacó que los adultos también encuentran allí un espacio para la nostalgia y el festejo:
«La gente grande se está subiendo mucho a la calesita como recordando su niñez. El otro día eran cinco o seis mujeres en un cumpleaños que me pidieron permiso para subir… vinieron, se subieron y la pasaron re bien. Hay muchas historias» — Jorge Obes.
Mantenimiento artesanal y valor histórico
Mantener en marcha una atracción con décadas de rodaje exige dedicación diaria y conocimientos técnicos. Las calesitas tradicionales combinan piezas de madera histórica y componentes mecánicos que requieren cuidado permanente.
«Es una calesita muy antigua. Todos los juegos de madera son hechos huecos por partes, de una fábrica que cerró en el año 1984, o sea que ahí nomás tenés 42 años… El mantenimiento lo hacemos nosotros: engrase, limpieza, arreglo de maderas» — Jorge Obes.
Consultado sobre la dimensión del sector en la Argentina, Obes —quien integra una red federal de calesiteros— señaló que el número de plazas ha ido en paulatino descenso en los últimos años, estimando que existen entre 180 calesitas y carruseles activos en todo el país, concentrados mayoritariamente en el Gran Buenos Aires y la Capital Federal, con contados ejemplares en destinos turísticos como Bariloche, Bahía Blanca o Punta Alta.
Un símbolo que busca su reconocimiento
Durante la charla se planteó la posibilidad de que el Honorable Concejo Deliberante de Tornquist reconozca formalmente a la calesita de Sierra de la Ventana como Patrimonio Cultural Distrital, emulando la legislación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que preserva estos carruseles por su valor estético, social y afectivo.
Por lo pronto, el emblemático juego continúa funcionando como un faro de la infancia en la localidad:
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Hasta el 1° de enero: Abierto todos los fines de semana (sábados, domingos y feriados) a partir de las 15:30 hs.
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Temporada de verano (Enero y Febrero): Funcionamiento diario a partir de las 18:30 hs.



































































