Una profunda consternación sacude por estas horas a la comunidad de Tornquist y a toda la región del sudoeste bonaerense. Tras confirmarse la intención del grupo empresarial Interpak de cesar la producción en la emblemática Papelera del Sur, el Secretario General del Sindicato de Papeleros de Tornquist, Gustavo «Mono» Lanaro, rompió el silencio en una conmovedora y contundente entrevista brindada a FM Reflejos.
El dirigente gremial describió el estado de conmoción generalizado, denunció la falta de voluntad de la firma para buscar alternativas productivas y advirtió sobre el devastador impacto socioeconómico que el cese de actividades representará para el distrito, afectando de forma directa e indirecta a entre 160 y 190 familias.
«Fue un baldazo de agua fría»: la crónica del desplome
La novedad se dio a conocer luego de una reunión citada sorpresivamente por la gerencia en la ciudad de Bahía Blanca. Según relató Lanaro, la noticia cayó de manera abrupta sobre una plantilla de trabajadores que venía realizando concesiones salariales y operativas desde hacía años para garantizar la continuidad del establecimiento.
«Ayer, cuando Marcelo me llamó al mediodía, recién salía de Bahía; hacía diez minutos que nos habían dicho eso y es como que no nos dábamos cuenta. Fue un baldazo de agua fría porque uno nunca espera esa noticia. Uno a veces está acostumbrado como gremio a recibir malas noticias, pero nunca imagina tener que ser uno el que da esa noticia y no la misma fábrica. La verdad que fue una cosa de locos».
La reacción comunitaria fue inmediata. Al convocarse a una asamblea interna, el propio pueblo de Tornquist se volcó masivamente a las puertas del gremio para expresar su apoyo, momento en el cual se dimensionó la magnitud real de la crisis.
«Al ver por mensaje y por redes que la gente del pueblo se notaba dispuesta a ayudar y quería estar presente, lo terminamos haciendo público. Cuando salimos allá afuera a dar la cara y hablar con la gente, ahí es como que uno terminó cayendo en el desastre que es esto».
«Uno por ahí está acostumbrado a ver al afiliado solo y tiene mucha más confianza, pero al verlo con la señora y con los hijos ahí te terminás de quebrar. Decís: nos metieron en un quilombo terrible que, obviamente, la vamos a pelear a muerte porque así lo hicimos siempre».
El impacto en la economía local, la salud y la ecología regional
El Sindicato remarcó que el cierre de la papelera no se limita a un conflicto laboral acotado, sino que atenta de forma directa contra el entramado económico, comercial e institucional de todo el partido de Tornquist.
«Es mucha plata que deja de circular en Tornquist sin todos los obreros hoy. Cualquier tipo que labura está metido en el mercadito de la esquina, en alguien que cambió el auto o sacó una cuota, alguien que quiso modificar la casa o que pintó. Acá la pagan todos, desde Minujín hasta la ferretería. El pueblo es el que la paga».
A la par de la recesión comercial, el dirigente puso la lupa sobre el drama humano que provocará la pérdida abrupta de la cobertura médica y la obra social para familias con tratamientos complejos en curso:
«Hay un tema de salud que es importantísimo. Tenemos compañeros con chicos con discapacidad. Hay gente que toma medicación de dos o tres millones de pesos por mes. ¿Cómo hace ese compañero? En tres meses un tratamiento oncológico se corta y esto es una definición de vida. Le hiciste un desastre de un día para el otro».
En el aspecto medioambiental, la planta cumple un rol clave dentro del esquema regional de reciclaje, procesando material recuperado de diversas localidades vecinas:
«Somos una papelera de reciclaje también; hacemos papel básicamente con la mugre que anda dando vuelta. Todo el cartón que reciclamos los vecinos de Saldungaray, Sierra y Villa lo llevaban a la planta. Ahora habrá que buscar otro destino si es que lo hay».
Denuncia de cinismo empresarial y de importación de insumos
Uno de los puntos más encendidos de la entrevista fue la crítica hacia la estrategia del grupo Interpak, propietario de la planta. Lanaro precisó que la compañía no está en quiebra, sino que tomó la decisión unilateral de dejar de fabricar la cartulina en Tornquist para importarla terminada y continuar abasteciendo su negocio gráfico en Buenos Aires.
«La bronca y la impotencia es que este grupo, Interpak, sigue funcionando. Los que dejamos de funcionar somos nosotros nada más. Vos vas a ir a la góndola y va a seguir estando la cajita de arroz o la caja de remedios, porque ellos mismos las van a seguir imprimiendo comprando el papel afuera. Ellos van a seguir su negocio; la decisión que tomaron es no fabricarlo más acá».
El Secretario General contrapuso esta actitud empresarial con la permanente predisposición al diálogo y al sacrificio demostrada por el cuerpo de trabajadores durante los períodos de crisis anteriores:
«Siempre le pusimos el pecho a la fábrica, nos pusimos la camiseta. Cuando había que salir suspendidos fuimos al ministerio, hicimos un arreglo sin patalear y nos bajamos el 25% del sueldo. Así estuvimos dos años y medio».
«En pandemia éramos los únicos que trabajábamos. Trabajábamos 15 días sin franco arriesgándonos, porque había gente contagiada. Y bueno, así te pagan. Lo que da impotencia es que no hayan puesto la voluntad o la decisión de querer salvar la fábrica».
Lanaro remarcó el contraste entre la buena fe del gremio y la maniobra final de la patronal, que días antes había solicitado formalmente aceptar un nuevo esquema de suspensiones:
«Fíjate el cinismo de esta gente: a fin de octubre se comunican pidiendo si podíamos volver al esquema de una semana suspendidos del 2 al 9 de noviembre. Las aceptamos actuando de buena fe, diciéndoles ‘dale, no hay problema, después las firmamos’. Y ayer a la mañana me llaman para decirme que cerraban la fábrica».
«No nos están dejando pelearla»: historia, legado y negociaciones en marcha
Papelera del Sur cuenta con más de 60 años de trayectoria productiva en la región, habiendo superado múltiples ciclos económicos desfavorables. El gremio lamentó la falta de compromiso social de las actuales autoridades del grupo:
«Una planta que tiene 60 años en Tornquist ha pasado crisis y las ha superado todas. Si estuviera Zupan vivo, que fue el que plantó la papelera en Tornquist y tenía otro sentido de pertenencia con la gente, esto no pasaría. Esa gente jubilada es la que hizo grande a la papelera. No puede ser que hoy vengan los nietos y tiren todo a la mierda».
«Tuvimos una reunión acá en el sindicato con uno de los nietos, nos dijeron que nos quedemos tranquilos, que íbamos a sacar la cosa adelante, y la verdad que nos mintieron en la cara. Nos vinieron a decir que teníamos que entender la situación; nosotros siempre entendimos y apoyamos. La bronca es esa: no morir con las botas puestas. No nos están dejando pelearla».
Ante la gravedad del escenario, se iniciaron gestiones al más alto nivel provincial y municipal. La Intendenta de Tornquist, Estefanía Bordoni, la dirigencia política local y el Ministro de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, Walter Correa, abrieron canales de diálogo e intervención directa.
Asimismo, Lanaro confirmó la asistencia de la entidad sindical a la audiencia convocada por el Ministerio de Trabajo en Bahía Blanca, destacando que la parte patronal ratificó su presencia.
«El abogado nos acaba de confirmar que la parte empresarial se va a presentar a las 11 en el Ministerio, lo cual es una buena noticia porque en conflictos anteriores no lo habían hecho. La esperanza uno no la pierde nunca».
«La provincia está dispuesta a dar una ayuda; ahora depende un poco de la papelera si realmente la quieren agarrar. Vamos a seguir firmes. Todos esos mensajitos de la gente y de los gremios de toda la zona nos dan más fuerza para seguir peleándola».





































































