Familias que concurrieron al cementerio durante el Día de la Madre se encontraron con lápidas y nichos vandalizados. El hecho generó un profundo repudio vecinal y fuertes reclamos por la falta de seguridad. Piden una investigación urgente para identificar a los responsables.
Una profunda indignación atraviesa a la localidad de Cabildo tras conocerse una serie de robos de placas de bronce en el cementerio local, un hecho que no solo representa un acto de vandalismo y un posible delito contra la propiedad, sino también una grave falta de respeto hacia los difuntos y el dolor de sus familias.
El episodio quedó al descubierto durante el último fin de semana, cuando numerosas personas se acercaron al camposanto para visitar las tumbas de sus seres queridos con motivo del Día de la Madre. Lo que debía ser una jornada de recuerdo, homenaje y recogimiento terminó convirtiéndose en una escena de bronca, impotencia y tristeza al encontrar lápidas y nichos profanados y placas sustraídas.
No se trata de un simple robo de metal. Se trata de un ataque directo a la memoria de quienes ya no están y a los sentimientos de familias que conservan en ese lugar el recuerdo de sus seres queridos. La sustracción de estos elementos funerarios evidencia un desprecio absoluto por el dolor ajeno y por un espacio que merece el máximo respeto.
La noticia provocó una fuerte reacción entre los vecinos, que expresaron su indignación a través de las redes sociales y reclamaron respuestas ante un hecho que golpea de lleno a una comunidad acostumbrada a la tranquilidad. La bronca crece frente a la posibilidad de que el cementerio se haya convertido en blanco de quienes buscan obtener un beneficio económico a costa del sufrimiento de los demás.
RECLAMO DE SEGURIDAD Y UNA INVESTIGACIÓN URGENTE
Ante la gravedad de lo ocurrido, los vecinos reclaman la intervención de las autoridades municipales, de la Delegación de Cabildo y del destacamento policial, con el objetivo de esclarecer los hechos, establecer cuándo se produjeron las sustracciones e identificar a los responsables.
También exigen medidas concretas de prevención y vigilancia que impidan que estos episodios vuelvan a repetirse. La comunidad necesita saber qué controles existen, si se detectaron movimientos sospechosos y qué acciones se llevarán adelante para proteger el predio.
La investigación deberá determinar la cantidad de placas sustraídas, las circunstancias en las que ocurrieron los hechos y el posible destino del bronce robado.
La indignación de Cabildo tiene un motivo claro: ni siquiera el lugar de descanso de sus seres queridos parece quedar al margen de la delincuencia. Quienes ingresaron al cementerio para llevarse placas dejaron mucho más que un daño material: dejaron familias heridas, recuerdos violentados y una comunidad que exige respuestas.
Ahora, los vecinos esperan que el reclamo no quede reducido a publicaciones en las redes sociales y que se traduzca en medidas efectivas. Porque el respeto por los muertos también es respeto por los vivos, y el cementerio de una localidad no puede convertirse en un lugar vulnerable ante la impunidad.

































































