En el marco del Día del Estudiante, la docente e investigadora de la Universidad Austral, Cecilia Adrogué, analizó en diálogo telefónico con FM Reflejos (103.7 MHz) los impactantes resultados de una reciente investigación que detectó un descenso del 8,4% en las habilidades verbales y una contracción generalizada del coeficiente intelectual en estudiantes argentinos de entre 8 y 15 años durante el período 2013-2023.
El informe elaborado por la casa de altos estudios combina recolección de datos propia sobre 849 alumnos con el análisis de fuentes secundarias como las evaluaciones PISA y las pruebas nacionales Aprender. Las conclusiones ponen en evidencia que las dificultades educativas no responden de forma exclusiva a contenidos curriculares, sino que afectan a las capacidades cognitivas básicas que sirven de soporte para el aprendizaje.
Un fenómeno transversal que interpela a toda la sociedad
Durante la entrevista, Adrogué hizo hincapié en que este fenómeno de retroceso no está limitado a los sectores más vulnerables. Según detalló la especialista, las estadísticas revelan pérdidas de rendimiento tanto en escuelas de gestión pública como privada, abarcando a estudiantes de diversos estratos socioeconómicos.
«Acá no es solo que se agranda la brecha; los estudiantes más aventajados de Argentina también están rindiendo peor que antes. Nos interpela a todos, no solo a las escuelas más rezagadas, estamos todos en este barco«
subrayó la docente titular de la Escuela de Educación.
Asimismo, la investigadora destacó una señal de alerta sin precedentes a escala histórica: por primera vez desde que se llevan registros cuantitativos, se insinúa la reversión del fenómeno en el cual cada nueva generación superaba el coeficiente intelectual de sus antecesores.

La pantalla, la distracción y el desafío del esfuerzo intelectual
Si bien el estudio no postula una relación de causalidad científica estricta de forma directa, la especialista relacionó el deterioro del desempeño con la acelerada masificación de dispositivos móviles, acentuada drásticamente a partir de la pandemia de COVID-19. Esta tendencia coincide con los indicadores internacionales de PISA 2025, donde Argentina figura como el segundo país con mayores niveles de distracción por celulares dentro de las aulas de un total de 83 naciones evaluadas.
Respecto a la erosión de las habilidades verbales, la profesora coincidió con las observaciones del sector docente sobre los crecientes problemas de comprensión lectora y la falta de perseverancia. Explicó que la hiperconexión atenúa la disposición al esfuerzo mental: «La mente, si tiene la posibilidad de evitar el esfuerzo, lo evita. En educación lo que tenemos que hacer es entrenar a la mente en este esfuerzo, ejercitarla«, remarcó.
Buscar el equilibrio sin acudir a atajos de prohibición
Consultada sobre las regulaciones vigentes en otros países del mundo frente al uso de celulares en establecimientos educativos, Adrogué enfatizó la necesidad de abordar el tema con pragmatismo y autorregulación, evitando posturas dogmáticas.
«La solución no es prohibir, sino poner límites claros en determinados momentos, usos y edades. Pretender tapar el sol con un dedo no sirve; hay que ser más creativos, forzarse y poner límites que muchas veces cuestan como padres y como sociedad«
concluyó la especialista, llamando a actuar de manera preventiva para proteger el desarrollo cognitivo y el espíritu crítico de las infancias.




































































