Cada 5 de septiembre se conmemora el Día Internacional de las Mujeres y Niñas Indígenas, una fecha que busca visibilizar sus derechos, sus aportes a las comunidades y su papel en la preservación de las lenguas, las culturas y los conocimientos ancestrales. La jornada tiene además una historia de resistencia detrás: recuerda a Bartolina Sisa, lideresa indígena asesinada en 1782 durante la resistencia contra el dominio colonial español.
El 5 de septiembre es una fecha de memoria, reconocimiento y reivindicación para los pueblos indígenas. La jornada, que durante décadas fue conocida como Día Internacional de la Mujer Indígena, fue establecida en 1983 durante el Segundo Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América, realizado en Tiahuanacu, Bolivia, como homenaje a Bartolina Sisa, lideresa aymara que participó de las rebeliones contra el dominio colonial español.
A partir de 2025, la fecha adquirió además un reconocimiento formal dentro del calendario de las Naciones Unidas. La Asamblea General de la ONU aprobó el 26 de noviembre de ese año la Resolución A/RES/80/10, mediante la cual estableció el 5 de septiembre como el Día Internacional de las Mujeres y Niñas Indígenas del Mundo, una denominación que amplía la mirada para incluir especialmente a las niñas y sus derechos.
¿Por qué se celebra el 5 de septiembre?
La elección de la fecha está vinculada con la historia de Bartolina Sisa, una de las figuras más importantes de la resistencia indígena en el Alto Perú. De origen aymara, organizó junto con Túpac Katari movimientos de resistencia contra la dominación española y tuvo un papel destacado durante el sitio de La Paz de 1781.
Bartolina fue capturada por las fuerzas españolas y, después de permanecer detenida, fue ejecutada públicamente el 5 de septiembre de 1782. Su muerte se convirtió con el paso del tiempo en un símbolo de la resistencia de las mujeres indígenas frente a la violencia, la opresión y el despojo de sus comunidades.
Dos siglos después, organizaciones indígenas reunidas en Bolivia recuperaron su figura para establecer una jornada destinada a reconocer no solamente su historia personal, sino también la participación de miles de mujeres indígenas en las luchas por sus pueblos, sus territorios, su cultura y sus derechos.
Quién fue Bartolina Sisa
La historia de Bartolina Sisa está estrechamente relacionada con las rebeliones indígenas que tuvieron lugar en el Alto Perú durante el siglo XVIII. Según registros difundidos por organismos argentinos, recorrió diferentes territorios vinculada al comercio de hojas de coca y tejidos, experiencias que le permitieron conocer de cerca las condiciones de opresión que atravesaban las poblaciones indígenas.
Junto con Túpac Katari participó en la organización de la resistencia indígena. En 1781, las fuerzas rebeldes sitiaron La Paz durante más de cien días, en uno de los levantamientos más importantes contra el poder colonial de la época.
La rebelión finalmente fue derrotada y Bartolina Sisa fue capturada. El 5 de septiembre de 1782 fue ejecutada públicamente. Su figura quedó asociada desde entonces con la resistencia indígena y, particularmente, con el protagonismo de las mujeres dentro de esas luchas.
Mujeres indígenas: guardianas de la memoria y la cultura
La conmemoración no se limita a recordar a una mujer del pasado. También busca poner en primer plano el papel que las mujeres indígenas tienen actualmente en sus comunidades.
En numerosos pueblos originarios, las mujeres participan activamente en la transmisión de las lenguas, los conocimientos, las prácticas culturales, las tradiciones y las formas de entender el vínculo con el territorio. El Estado argentino ha destacado ese rol como parte de la construcción de identidad y de la continuidad cultural de las comunidades.
Ese conocimiento no necesariamente se transmite a través de instituciones formales. Muchas veces pasa de generación en generación dentro de las familias y las comunidades: mediante relatos, ceremonias, tejidos, artesanías, prácticas productivas, medicina tradicional, alimentación y distintas expresiones culturales.
Por eso, reconocer a las mujeres indígenas también significa reconocer el valor de conocimientos que durante mucho tiempo fueron invisibilizados o considerados secundarios.

Una fecha que también habla de derechos
La conmemoración pone el foco en una realidad atravesada por múltiples desigualdades. Las mujeres indígenas pueden enfrentar simultáneamente situaciones de discriminación por su pertenencia étnica, desigualdad de género, dificultades para acceder a servicios básicos y barreras para ejercer plenamente sus derechos.
En Argentina, organismos públicos han señalado especialmente la necesidad de prevenir y erradicar las violencias contra mujeres indígenas mediante políticas que tengan en cuenta las particularidades culturales, territoriales y comunitarias de cada pueblo.
La perspectiva intercultural resulta fundamental porque no todas las comunidades tienen las mismas historias, necesidades ni formas de organización. Hablar de “mujeres indígenas” implica reconocer una enorme diversidad de pueblos, lenguas, territorios e identidades.
¿Por qué ahora también se habla de niñas indígenas?
La incorporación de las niñas a la denominación internacional de la jornada refuerza la necesidad de mirar hacia las nuevas generaciones. La infancia indígena enfrenta desafíos particulares relacionados con el acceso a la educación, la salud, la identidad cultural y la preservación de las lenguas originarias.
Garantizar sus derechos implica que puedan crecer sin discriminación y, al mismo tiempo, conservar los vínculos con sus comunidades y sus propias identidades culturales.
La educación tiene un papel central en ese proceso. En Argentina, por ejemplo, se han desarrollado materiales educativos que incorporan una perspectiva intercultural y experiencias en lenguas indígenas, con el objetivo de que las instituciones educativas puedan contemplar las distintas historias y formas de construir conocimiento.
Mujeres indígenas y defensa del territorio
Otro de los grandes ejes de esta fecha es la relación entre las mujeres indígenas y el territorio. Para numerosos pueblos originarios, la tierra no representa solamente un espacio físico o un recurso económico: está vinculada con la identidad, la memoria, la cultura y la continuidad de la comunidad.
En ese contexto, muchas mujeres participan en la defensa de sus territorios y en iniciativas relacionadas con la protección de los recursos naturales, la producción comunitaria y la transmisión de conocimientos tradicionales.
La ONU también destaca el liderazgo y las contribuciones de las mujeres indígenas en ámbitos como la defensa de los derechos humanos, la protección de la biodiversidad y la búsqueda de soluciones para sus comunidades.
Una fecha que trasciende el homenaje
El Día Internacional de las Mujeres y Niñas Indígenas tiene, por lo tanto, una doble dimensión. Por un lado, recuerda la historia de Bartolina Sisa y de tantas mujeres que enfrentaron diferentes formas de dominación. Por otro, propone mirar el presente y reconocer las demandas y los aportes de las mujeres y niñas indígenas de todo el mundo.
La decisión de la Asamblea General de Naciones Unidas de reconocer oficialmente la jornada amplió el alcance de una conmemoración que nació desde los propios movimientos indígenas latinoamericanos.
En Argentina, donde conviven numerosos pueblos originarios, la fecha representa además una oportunidad para fortalecer el conocimiento sobre sus historias y culturas y promover una mirada que no reduzca a las comunidades indígenas a una cuestión del pasado.
El 5 de septiembre, entonces, no es solamente una efeméride. Es una invitación a recuperar memorias, escuchar voces que durante mucho tiempo fueron silenciadas y reconocer que las mujeres y niñas indígenas son protagonistas del presente y también fundamentales para construir el futuro de sus pueblos.
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