Las fugas concretadas o en grado de tentativa se han vuelto un clásico en la historia reciente de Brasil desde el intento de golpe para evitar la investidura de Lula el 8 de enero de 2023.
Al exsenador se lo investiga por dos causas de presunta corrupción. Una por lavado de dinero a través de casas de apuestas deportivas y otra por el escándalo del Banco Máster, del detenido Daniel Vorcaro, el empresario estafador que dejó un tendal en el sistema financiero y gozaba de favores políticos. Esta última se originó en el dinero que recibió para realizar una película sobre su padre, Jair Bolsonaro.
La noche del domingo, rodeado de familiares y amigos, Flávio acompañó la noticia de su derrota por un generoso televisor de varias pulgadas. Estaba junto a su esposa, Fernanda Antunes Figueira, una cirujana dentista, quien ya no podrá ser primera dama. La noticia que llegaba desde la TV lo dejó congelado.
Seguramente se había ideado esa escenografía como previa de un festejo que nunca llegó. Menos de 24 horas después, quedaba sujeto a la justicia, donde el clan Bolsonaro tiene aliados y enemigos. En América Latina funciona siempre en una misma dirección. Bajo el sistema de lawfare, hacia los candidatos progresistas en elecciones o que ya presiden un país que no se disciplina con la sensibilidad hemisférica de Estados Unidos.
El presidente Donald Trump ensayó un tibio apoyo a Bolsonaro. Declaró que las elecciones habían sido “amañadas”, al pie del avión presidencial Air Force One, como le gusta mostrarse a menudo. “Sinceramente no tomé partido, pero la imagen que dio es pésima. No apoyé a nadie ni respaldé nada. Pero vi las elecciones y parecían muy, muy corruptas”, agregó el republicano.
Un socio político de la familia Bolsonaro que llegó a proponer elevar los aranceles económicos para Brasil con el objeto de moderar la situación judicial de Jair Bolsonaro. Una celebrity carcelaria pero VIP, en prisión domiciliaria por golpista y con una condena a cumplir de 27 años y tres meses. No se sabe hasta dónde está dispuesto a llegar Trump, porque tiene un grave problema por delante. Las encuestas para las elecciones de medio término en EE.UU. le dan pésimo y perdería la mayoría que hoy conserva en ambas cámaras del Congreso. Ese golpazo puede recibirlo el próximo martes 3 de noviembre. Ratificaría por enésima vez la caída en picada de su imagen.
Flávio tiene problemas serios con el Supremo de su país. En uno de los casos, es sospechoso junto al abogado Willer Tomaz, de lavar dinero por medio de plataformas de apuestas. El ministro De Moraes determinó el bloqueo de hasta 6 mil millones de reales en bienes y/o valores del letrado, además de la quiebra de su confidencialidad bancaria, fiscal y de divisas.
El magistrado también ordenó la suspensión de las actividades económicas, financieras y empresariales de compañías vinculadas a Tomaz y ahora le pidió la entrega de su pasaporte al candidato presidencial derrotado.
Informes de la Policía Federal señalan que Bolsonaro figuraba con privilegios de usuario top, en una cuenta bancaria vinculada a la empresa Álcazar Holdings, que pertenece al abogado. Las fugas concretadas o en grado de tentativa se han vuelto un clásico en la historia reciente de Brasil desde que el 8 de enero de 2023, miles de bolsonaristas tomaron y destruyeron el Palacio del Planalto en Brasilia y después huyeron a países limítrofes y sobre todo a la Argentina, donde varios siguen viviendo.
Un caso célebre fue el del exdiputado Alexandre Ramagem, del Partido Liberal, aliado de Flávio. Dejó el territorio nacional por la frontera con Guyana en 2025, en vísperas de ser condenado por el STF en la causa del intento de golpe. Otro parlamentario, su hermano Eduardo, también del PL, le sugirió que debería dejar Brasil si perdía en las urnas, como finalmente sucedió.
Pero no es solo con el juez De Moraes que tiene problemas el hermano mayor. Otra investigación en la que está involucrado en el Supremo, bajo la órbita del ministro André Mendonça, es por la financiación de la película “Dark Horse”. La Policía Federal está detrás de la participación de Flávio en la obtención de recursos del multimillonario detenido Vorcaro, dueño del Banco Master.
El objetivo de ese vínculo fue viabilizar la producción cinematográfica sobre su padre, el expresidente. Mensajes y audios analizados por los investigadores probarían que participó de tratativas con Vorcaro para financiar el proyecto del filme que pretendía glorificar la figura de Jair Bolsonaro. Un bluf que no llegó a estrenarse en Brasil y que posiblemente se recuerde como un fracasado proyecto de publicidad electoral.
fuente Página 12






























































