Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, analiza el impacto de los ataques sobre los puertos de Rusia y Ucrania, las sorpresas del último reporte del USDA y el escenario para soja, maíz y trigo. El mercado internacional enfrenta una semana marcada por la incertidumbre logística en el Mar Negro, mientras que en Estados Unidos comienza una nueva etapa de evaluación de rindes.
Rosario, Santa Fe; 18 de agosto de 2026 – El trigo volvió a liderar la atención de los mercados internacionales debido a la escalada de los ataques entre Rusia y Ucrania. El puerto ruso de Novorossisk, que moviliza junto con los puertos del Mar de Azov cerca del 90% del cereal ruso, quedó completamente paralizado, mientras que los ataques rusos también alcanzaron puertos ucranianos sobre el Danubio, afectando una de las principales alternativas para sacar la producción hacia Europa.
“El parate en el Mar Negro está generando mucha incertidumbre y una prima logística que se traslada a los precios. Ucrania planteó una tregua que, de concretarse, permitiría recuperar la normalidad de los embarques en aproximadamente un mes, pero Rusia no aceptó la propuesta”, explica Romano.
La situación también resulta relevante para el mercado de girasol, por la importancia de la zona en la producción y comercialización de este cultivo. En paralelo, los ataques sobre el puerto fluvial de Izmail, en el Danubio, provocaron una caída del 75% interanual en las exportaciones de granos de Ucrania durante el inicio de agosto.
El reporte del USDA también dejó señales relevantes para los mercados. En maíz y soja se redujeron los rindes proyectados en Estados Unidos, pero el aumento del área sembrada compensó esa baja y llevó a que la producción estimada creciera en ambos cultivos. Al mismo tiempo, el organismo incrementó la demanda, con una mayor molienda de soja y mayores exportaciones de maíz.
En el caso del maíz, el resultado terminó siendo alcista, porque los stocks finales de Estados Unidos se redujeron significativamente. El USDA recortó 3,5 millones de toneladas respecto del informe anterior, hasta quedar 1,8 millones por debajo de lo que esperaba el mercado, debido principalmente a mayores exportaciones.
“El dato más llamativo del reporte es que, pese a una reducción del rinde de maíz de 1,4 quintales por hectárea, el aumento del área hizo que la producción creciera en 330.000 toneladas frente a la estimación anterior. Sin embargo, la fuerte demanda exportadora terminó reduciendo los stocks y le dio al informe un sesgo alcista”, señala Romano.
La próxima referencia será el ProFarmer Crop Tour, que comienza esta semana y recorrerá las principales regiones productivas de Estados Unidos. El relevamiento ofrecerá estimaciones diarias de rindes de maíz y conteo de chauchas por metro cuadrado en soja. Al cierre del recorrido, el viernes, se conocerá además una estimación nacional de rindes.
“El Crop Tour puede generar bastante volatilidad, especialmente en maíz, porque permitirá contrastar los rindes observados a campo con las proyecciones del USDA. En soja, en cambio, todavía falta que avance el llenado de granos, por lo que habrá que tomar los datos con mayor cautela”, explica el investigador.
Soja: menor rinde, más área y China vuelve a comprar
En soja, el estado de los cultivos estadounidenses bajó un punto, hasta el 62% entre bueno y excelente, y quedó seis puntos por debajo del nivel registrado un año atrás. Sin embargo, la mejora posterior de las condiciones climáticas podría favorecer el llenado de granos y compensar parte de los efectos del período seco previo.
El USDA redujo levemente el rinde esperado, pero elevó el área sembrada, por lo que la producción terminó aumentando. Una mayor molienda permitió absorber prácticamente todo ese incremento y los stocks finales sólo crecieron 270.000 toneladas.
Otro dato relevante es el regreso de China como comprador activo de soja estadounidense. En las exportaciones semanales, el gigante asiático concentró 1,5 millones de toneladas, a lo que se sumaron posteriormente nuevas ventas de Estados Unidos mediante operaciones flash.
“China sigue recuperando terreno en sus compras de soja estadounidense después del retroceso provocado por la guerra comercial. La continuidad de estas operaciones es una señal que el mercado está siguiendo de cerca”, sostiene Romano.
En Argentina, mientras tanto, la comercialización de soja continúa lenta. Los compradores ofrecen valores con poco diferencial respecto de noviembre para incentivar las ventas, pero los precios todavía no resultan suficientemente atractivos para acelerar el ritmo de comercialización.
Más camiones cargan maíz, pero la cosecha sigue atrasada
En Estados Unidos, la condición de los cultivos de maíz se mantuvo estable después de varias semanas de deterioro, aunque continúa 11 puntos por debajo del nivel del año pasado. Las ventas semanales para exportación alcanzaron 1,33 millones de toneladas, mostrando una demanda firme.
El USDA también incrementó en 2 millones de toneladas su estimación de consumo interno de maíz en Brasil. De esta manera, una mayor proporción de la producción brasileña quedaría absorbida por el mercado doméstico, moderando su impacto sobre la oferta internacional.
En otros países productores, el escenario es más complejo. La sequía y el calor extremo en Francia recortaron un 35% interanual la cosecha de maíz, que se ubicaría entre 7 y 9 millones de toneladas, en lo que sería la peor campaña desde 1980. En México, el estado de Sinaloa podría reducir un 30% el área sembrada por falta de riego y mayores costos, con una producción que pasaría de los habituales 6 millones de toneladas a entre 2 y 2,5 millones.
En Argentina, el mercado mostró un cambio importante durante la última semana. La combinación de días secos, fríos y ventosos incrementó la llegada de camiones a los puertos, con varias jornadas en las que Rosario recibió más de 3.000 unidades. Sin embargo, el avance de cosecha fue limitado.
“El movimiento de camiones aumentó notablemente, pero la cosecha avanzó sólo 3,3 puntos porcentuales. Ya se lleva trillado el 77% del área, casi 18 puntos por detrás del año pasado, y el pronóstico de nuevas lluvias puede generar nuevas demoras”, explica Romano.
Además, la reducción de la cola de buques por cargar hizo que el mercado disponible perdiera el premio que ofrecía por la descarga inmediata, mientras que los precios diferidos permanecieron firmes. Hay DJVE de maíz por 5,7 millones de toneladas para agosto, por lo que se espera que el interés de los compradores vuelva a aparecer.
Ante el atraso de la cosecha y las condiciones climáticas, algunos productores comenzaron a avanzar con la trilla aun cuando el grano no alcanza el estándar de humedad requerido para enviarlo directamente a puerto.
El Mar Negro concentra la atención sobre el trigo
El trigo internacional también recibió señales alcistas por la situación logística. El USDA redujo las exportaciones proyectadas de Rusia y Ucrania, lo que derivó en un aumento de sus stocks. Sin embargo, el mercado interpreta que el incremento de existencias está vinculado a las dificultades para sacar la producción debido a los ataques en el Mar Negro, por lo que el efecto inmediato sobre los precios resulta alcista.
En Rusia, Novorossisk quedó completamente detenido. El puerto moviliza alrededor de 15 millones de toneladas de granos al año. En Ucrania, los ataques sobre Izmail agravaron las dificultades para utilizar la vía del Danubio.
La situación bélica se suma a problemas productivos en otros países. En Alemania, las elevadas temperaturas llevaron a recortar en 1,3 millones de toneladas la cosecha esperada, que ahora se estima en 20,55 millones de toneladas, frente a los 23,25 millones del ciclo anterior.
En Brasil, la Conab proyecta importaciones de trigo por 7,10 millones de toneladas para la campaña 2026/27, más de un 20% por encima del ciclo anterior, debido en buena medida a una caída del 20,4% en el área sembrada doméstica.
Australia también presenta dificultades: la GIWA redujo su estimación de cosecha de trigo a 9,03 millones de toneladas, un 32% menos que el año pasado, como consecuencia de la sequía y del menor uso de fertilizantes.
“El mercado está mirando principalmente al Mar Negro, pero no hay que perder de vista que Australia también presenta problemas productivos importantes. En Argentina, en cambio, los cultivos se desarrollan en buenas condiciones, aunque al trigo local todavía le cuesta superar los
US$ 220 por tonelada”, concluye Romano.
En este contexto, la combinación de riesgos logísticos, cambios en las estimaciones de oferta y una demanda internacional que se mantiene firme deja al mercado agrícola expuesto a una semana de alta volatilidad, con el Crop Tour estadounidense y la evolución de la situación en el Mar Negro como principales focos de atención.
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