A pocos días de conmemorarse un nuevo aniversario del fallecimiento de María Eva Duarte de Perón, el profesor y artista plástico Carlos Giusti dialogó en la mañana de «Un Mate y un Café» con el periodista Arnaldo Botto para compartir los detalles de la exposición individual que inaugurará este viernes 24 de julio en el Museo y Centro Cultural Casa Natal de Evita, ubicado en Los Toldos (partido de General Viamonte, próximo a Junín).
Giusti expresó su profunda conmoción y entusiasmo ante la oportunidad de exponer en un espacio emblemático para la memoria y la historia nacional: «Estoy más contento que perro con dos colas. Para los que tenemos la ideología peronista y hemos abrazado la militancia desde muy jóvenes, la figura de Eva Duarte de Perón es crucial en nuestra vida. Esa ideología de tener empatía con el desamparado, de albergar a los humildes, de proteger a los ancianos… Poder expresarlo y que mis obras estén en la casa de Evita es un honor, un sentimiento muy grande, una emoción y una alegría».
La exposición, titulada «Evita, una necesidad hoy», está compuesta por un conjunto de 20 obras de marcada pintura e impronta social que dialogan de forma directa con la realidad contemporánea. Al explicar el concepto y el sentido del título, el artista plástico reflexionó sobre el papel de la figura de Eva Perón frente a la coyuntura actual: «El título surge del sentimiento que tengo hacia Evita, abanderada de los humildes, y del momento que estamos viviendo. La idea es mostrar la realidad: hay chicos durmiendo en la calle, mujeres abandonadas, y está la necesidad de traer a Evita hoy para que nos acompañe con su fuerza». Asimismo, Giusti enfatizó sobre el rol del arte y del compromiso social: «Creo que es una obligación, para quienes tenemos esta ideología, salir del silencio que estamos teniendo y ponernos a hacer. Si Evita viviera, nos pegaría un voleo a cada uno».
Durante la entrevista, el artista también destacó que este viernes 24 participará en simultáneo de la inauguración de una muestra colectiva e itinerante en San Isidro titulada «Evita, siempre te recordamos», en la cual participa junto a un grupo de colegas pintores y dibujantes. Por su parte, la muestra individual en el Museo Casa Natal de Los Toldos —un espacio de alta concurrencia de visitantes de todo el país— mantendrá sus puertas abiertas durante aproximadamente tres a cuatro meses, con rotación y renovación de obras.
Sobre la Muestra:
Hay nombres que no permanecen únicamente en la historia: continúan habitando las preguntas del presente. Eva Perón es uno de ellos.
Desde su infancia en Los Toldos hasta su intensa acción política, Eva eligió mirar allí donde otros no miraban. Hizo visibles a quienes eran ignorados, abrazó a los desposeídos, a los trabajadores, a las mujeres, a las infancias y a quienes la injusticia había dejado al margen. Su obra estuvo guiada por una convicción profunda: que la dignidad no debía ser un privilegio, sino un derecho.
Esta exposición no busca detener a Eva en el pasado, sino poner su legado en diálogo con la Argentina de hoy. Nos invita a preguntarnos quiénes son, en nuestro tiempo, los olvidados; quiénes atraviesan la pobreza, la exclusión, la falta de oportunidades y las múltiples formas de vulnerabilidad que desafían a nuestra sociedad. Nos interpela a reconocer que las desigualdades cambian de forma, pero siguen reclamando respuestas.
Recordar a Eva es volver sobre una idea que atraviesa toda su vida: la política solo adquiere sentido cuando se pone al servicio de quienes más la necesitan. Su legado nos recuerda que la justicia social no es una conquista definitiva, sino una tarea permanente que exige compromiso, sensibilidad y decisión colectiva.
En tiempos en que muchas personas vuelven a experimentar la incertidumbre, la exclusión o la falta de oportunidades, la figura de Eva recupera una vigencia singular. Su voz parece resonar nuevamente allí donde la dignidad reclama ser defendida. Más que una evocación del pasado, este homenaje es una invitación a preguntarnos cuánto de Eva necesita nuestro presente y cuánto estamos dispuestos, como sociedad, a sostener acciones políticas capaces de garantizar derechos, reparar desigualdades y no dejar a nadie atrás.
Porque la memoria no es un refugio del pasado: es una herramienta para comprender nuestro tiempo. Y mientras exista una sola persona relegada, el legado de Eva seguirá interpelándonos, recordándonos que la justicia social es, siempre, una tarea del presente.





































































