Un análisis del ex Director Nacional de Planificación Turística, Sergio Castro, revela cómo la caída del consumo, el derrumbe de las estadías y los altos costos en dólares están destruyendo el empleo y debilitando a las PyMEs durante los fines de semana largos.
El corazón productivo de las provincias argentinas empieza a sentir el rigor del programa económico del Gobierno nacional. El referente del Frente Renovador y ex Director Nacional de Planificación y Desarrollo Turístico, Sergio “Keko” Castro, lanzó una dura advertencia sobre el alarmante deterioro que atraviesa la actividad turística durante los feriados largos, señalando de manera directa al impacto recesivo del modelo de Javier Milei sobre las economías regionales.
Según Castro, los datos actuales reflejan un cambio drástico en el comportamiento de los viajeros, caracterizado por una preocupante falta de previsibilidad y un desplome del consumo. El patrón que hoy predomina se resume en «pocas reservas anticipadas, más excursionismo y menos pernocte», una ecuación que destruye la demanda de alojamiento y licúa el gasto en los destinos locales.
El impacto macroeconómico: ajuste y pérdida de competitividad
Para el especialista, el diagnóstico es claro y no puede separarse de las decisiones políticas de la Casa Rosada. El combo de ajuste fiscal severo, desregulación de mercados sin red de contención y un fuerte encarecimiento de los costos internos en dólares generó un escenario de asfixia para la competitividad del turismo, afectando tanto al sector doméstico como al internacional.
“El análisis de los datos no puede desvincularse del contexto macroeconómico”, remarcó Castro, apuntando contra las variables que hoy paralizan el bolsillo de la clase media argentina.
Las PyMEs y el empleo, en la línea de fuego
Este nuevo perfil de «viaje relámpago» o escapada de un solo día no llega a traccionar la cadena de valor turística. Al reducirse drásticamente las estadías promedio y el gasto por visitante en comparación con años anteriores, el impacto golpea de lleno al entramado productivo del interior del país.
El dirigente advirtió que la crisis actual «golpea directamente a las PyMEs turísticas, las economías regionales y el empleo», sectores que dependen del flujo de los fines de semana largos para sostener sus estructuras de costos durante el año.
La necesidad de un cambio de rumbo
Frente a la inacción estatal y la política de libre mercado absoluto, Castro planteó la urgencia de recuperar una estrategia integral que entienda al turismo como un motor de desarrollo y no como una variable de ajuste prescindible.
Para revertir la actual parálisis, propuso la implementación de:
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Políticas públicas activas orientadas a fortalecer el sector.
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Un diseño inteligente del calendario de feriados que favorezca el consumo.
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Programas de estímulo a la demanda interna (en sintonía con políticas de fomento previas).
«Hay otra manera de construir el futuro del turismo. La distancia entre ese escenario posible y la realidad actual es, hoy por hoy, demasiado grande y dolorosa para ignorarla», concluyó el referente, dejando en evidencia el costo social y económico que el modelo libertario le está cobrando a los destinos turísticos del país.
Fuente NA































































