Un informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA revela que en los últimos dos años se consolidó la precarización y cayó la chance de conseguir un trabajo en blanco.
El mercado de trabajo argentino profundizó su deterioro en los últimos dos años y, aunque no se ve un salto brusco en las cifras de desocupación como en la década del 90, el verdadero drama actual pasa por la degradación de las condiciones laborales y la caída de los salarios.
Así lo demuestra el último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), que enciende las alarmas sobre cómo los argentinos deben resolver su día a día ante la falta de puestos de calidad.
De acuerdo al estudio, la principal transformación reciente es el preocupante traspaso de quienes quedan desempleados hacia el autoempleo informal (changas, venta ambulante, servicios no registrados o el refugio en el trabajo de plataformas). Al comparar la última década, la proporción de personas que tras perder el trabajo pasaron al cuentapropismo informal subió del 24,1% al 29,5%. En contrapartida, la posibilidad de conseguir un empleo asalariado en blanco (tanto privado como público) cayó del 24,1% al 19,6%.
Los sectores más golpeados
El informe de la UCA detalla que este «ajuste defensivo» de los trabajadores —que salen a buscar lo que sea para subsistir— se concentra con fuerza en el sector microinformal. Este universo está compuesto principalmente por:
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Trabajadores por cuenta propia no profesionales.
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Empleados y patrones de microemprendimientos de hasta 5 personas.
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Trabajadoras del servicio doméstico.
Incluso el fenómeno de la «uberización» (choferes o repartidores de aplicaciones) ya muestra signos de saturación en el país, lo que genera una reducción en los ingresos de quienes utilizan estas plataformas como paliativo o complemento.
Crecer no alcanza para generar empleo en blanco
Una de las conclusiones más fuertes del documento es que la reactivación de la economía no derrama de forma automática en el bolsillo de la gente: la recuperación del PBI convivió en este período con una destrucción neta de empleos registrados. El sistema productivo actual muestra que las actividades que más empleo generan son de baja productividad orientadas al mercado interno, mientras que los sectores de alta rentabilidad (como finanzas o recursos naturales) generan muy pocas fuentes de trabajo directas.
Consultado sobre el panorama, el investigador del ODSA, Ramiro Robles, advirtió que para revertir esto no basta con cambios en las leyes de registro. Se necesitan políticas públicas urgentes que ayuden a absorber a esta población mediante un crecimiento real, con empresas más dinámicas y mayor inversión.
Respecto al corto plazo, el especialista fue contundente y dejó una advertencia que resuena con fuerza en el actual contexto económico: «No parece evidente que en el corto plazo la situación del empleo vaya a mejorar».
Contacto de Prensa / Fuente: Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA).


































































