La ciencia argentina vuelve a marcar un hito en el plano internacional. La Unión Astronómica Internacional (IAU) bautizó oficialmente al asteroide 2000 RG62 como “San Sebastián”, en reconocimiento a la destacada trayectoria de la astrónoma bonaerense Irina San Sebastián. La investigadora, formada en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), recibió la noticia con profunda emoción tras haber sido postulada por el reconocido astrónomo uruguayo Gonzalo Tancredi.
Nacida en Bahía Blanca, San Sebastián comenzó su formación académica en la capital bonaerense en 2007. Tras obtener la Licenciatura en Astronomía en 2015 y el Doctorado en 2020, desarrolló parte de su carrera como becaria del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y en el Instituto de Astrofísica de La Plata. Actualmente reside en Italia, donde se desempeña en el laboratorio DART del Politecnico di Milano dentro del grupo TRACES.

Su campo de trabajo está enfocado en las Ciencias Planetarias y la defensa planetaria, una disciplina clave para evaluar estrategias de prevención y mitigación frente a posibles impactos contra la Tierra. En sus investigaciones, San Sebastián estudia asteroides de tipo rubble-pile —cuerpos formados por aglomerados de roca unidos por su propia gravedad— mediante experimentos en microgravedad que permiten predecir cómo responderían ante técnicas de desviación espacial.
El reconocimiento ubica a San Sebastián en una nómina de científicos vinculados a la UNLP que han dejado su marca en el Sistema Solar, entre los que figuran José Luis Sérsic y Virpi Sinikka Niemelä. Sin embargo, para la investigadora, el nombramiento guarda un lazo simbólico especial con el asteroide «Anadiego», nombrado en 2011 en memoria de Ana Teresa Diego, estudiante de astronomía bahiense desaparecida durante la última dictadura militar.
Al reflexionar sobre la distinción, la astrónoma destacó el rol fundamental de la educación pública argentina en su formación técnica, política y humana. Frente al contexto de recortes presupuestarios que motivaron su migración al exterior, San Sebastián reafirmó la excelencia de la investigación nacional y expresó su deseo de regresar al país para continuar ejerciendo la actividad científica en el futuro.

Fuente Página 12































































