Las Fichas de Datos de Seguridad son una herramienta esencial en la industria para prevenir accidentes: indican cómo debe manipularse un producto químico, qué protección requiere, cómo debe almacenarse y cómo actuar ante un derrame, incendio o exposición. El Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires advierte que existen fichas con información diferente para un mismo producto y reclama un sistema efectivo de fiscalización que garantice criterios homogéneos y confiables.
Cuando una empresa, un trabajador o un equipo de emergencia necesita saber cómo manejar un producto químico, no puede depender de suposiciones. Necesita contar con información técnica precisa que indique cuáles son sus peligros y cómo actuar frente a ellos. Para eso existen las Fichas de Datos de Seguridad (FDS).
Estos documentos acompañan a las sustancias y mezclas químicas utilizadas en distintos ámbitos productivos y laborales y reúnen información fundamental para su manejo seguro. Allí se establece, entre otras cuestiones, qué riesgos presenta un producto, cómo debe manipularse, cómo debe almacenarse, qué elementos de protección deben utilizarse y qué hacer ante situaciones como un derrame, un incendio o una exposición accidental.
Por eso, una FDS no es simplemente un documento administrativo. Es una herramienta de prevención que puede determinar cómo una persona trabaja con una sustancia y cómo debe responder ante una emergencia.
¿Cuál es el problema?
El Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires advierte sobre una situación que considera preocupante: la existencia de Fichas de Datos de Seguridad con información diferente para un mismo producto químico.
Para comprender la importancia de esta situación, basta pensar en un ejemplo sencillo: si dos fichas corresponden al mismo producto, pero una indica utilizar determinado elemento de protección y otra recomienda uno diferente, ¿cuál debe seguir el trabajador? Si las condiciones de almacenamiento no son las mismas, ¿cuál es la correcta? Y si se produce un derrame o un incendio, ¿qué procedimiento debe aplicar una brigada de emergencia?
Estas diferencias pueden parecer una cuestión técnica o administrativa, pero pueden traducirse en decisiones concretas frente a un riesgo químico.
Una FDS puede indicar, por ejemplo, qué protección respiratoria utilizar, qué materiales son adecuados para contener un derrame, cómo debe almacenarse una sustancia o qué medidas adoptar ante un incendio. Por eso, cuando la información no es uniforme, se introduce un elemento de incertidumbre justamente allí donde debería existir mayor claridad.
Una misma sustancia debe tener criterios de seguridad coherentes
En Argentina se encuentra implementado el Sistema Globalmente Armonizado de Clasificación y Etiquetado de Productos Químicos (SGA), mediante la Resolución SRT N.º 801/2015 y sus modificatorias. El sistema establece criterios para comunicar los peligros de las sustancias y contempla una estructura de 16 secciones para las FDS.
Sin embargo, desde el CPQ señalan que cumplir con una estructura no significa necesariamente que toda la información contenida en ella sea correcta, coherente o esté actualizada.
El problema, entonces, no se limita a que las fichas tengan el formato establecido. También es necesario controlar qué información se incorpora, cuál es su respaldo científico, si corresponde efectivamente al producto y si las recomendaciones de seguridad se mantienen actualizadas.
Para el Consejo, la misma sustancia no puede tener instrucciones de seguridad contradictorias según la Ficha de Datos de Seguridad que se consulte.
Esto resulta especialmente relevante para quienes trabajan cotidianamente con productos químicos, pero también para responsables de Higiene y Seguridad, profesionales especializados y equipos que deben intervenir frente a una emergencia.
El CPQ reclama una fiscalización efectiva
Ante esta situación, el Consejo Profesional de Química considera indispensable avanzar hacia un mecanismo efectivo de revisión, fiscalización y validación técnica de las Fichas de Datos de Seguridad.
El objetivo es detectar inconsistencias, verificar que la información declarada corresponda al producto y garantizar que las recomendaciones sobre manipulación, almacenamiento, protección y respuesta ante emergencias respondan a criterios científicos y técnicos uniformes.
El CPQ sostiene además que esta tarea debe contar con la participación de profesionales matriculados y especializados en química, cuya formación permite evaluar técnicamente las características, peligros y riesgos asociados a las sustancias y mezclas.
La propuesta no busca generar una nueva carga burocrática para las empresas, sino garantizar que una herramienta creada para prevenir accidentes cumpla realmente con esa función.
En este sentido, el Consejo pone a disposición su capacidad técnica y profesional y plantea la necesidad de establecer un sistema que permita revisar y actualizar las FDS de manera permanente, incorporando los nuevos conocimientos disponibles sobre toxicidad, peligrosidad y medidas de prevención.
Porque detrás de una Ficha de Datos de Seguridad no hay solamente información técnica: hay decisiones que todos los días pueden determinar cómo una persona se protege, cómo se evita un accidente y cómo se responde cuando ese accidente finalmente ocurre.
Por eso, para el CPQ, garantizar información homogénea, confiable y actualizada en las FDS constituye una cuestión concreta de seguridad química y protección de las personas y del ambiente.




































































