Profesionales de la arquitectura advierten fallas graves en la planificación urbana municipal, falta de estudios de factibilidad técnica y la preocupante comercialización en redes sociales de lotes aún no habilitados.
En una entrevista en FM Reflejos, tras la presentación de un petitorio firmado por una decena de arquitectos locales y dirigido a la intendente municipal Estefanía Bordoni, la arquitecta Andrea Antinori, integrante del colegio profesional del distrito, fijó la postura técnica del sector respecto al proyecto de rezonificación en el partido de Tornquist. En sus declaraciones, la profesional hizo hincapié en la necesidad urgente de poner «un freno o una pausa para ver si se puede llegar a revertir todo» el tratamiento acelerado del expediente, alertando sobre los riesgos ambientales y de infraestructura que representa una ocupación del suelo sin la planificación adecuada.
Preventa de lotes irregulares y falta de expediente técnico
Uno de los puntos de mayor alarma expresados por el colectivo de profesionales es la detección en redes sociales de preventas activas de lotes que no cuentan con habilitación ni aprobación formal. Esta situación expone a potenciales compradores a situaciones de irregularidad patrimonial sobre terrenos que carecen de servicios garantizados.
Respecto de la actuación municipal, Antinori cuestionó la ausencia de respaldos técnicos dentro del proyecto oficial:
“Falta mucha información, no hay estudios juntados en el expediente”, advirtió la arquitecta, señalando que para justificar una medida de este tipo se debe probar la demanda real del mercado y realizar análisis previos sobre el impacto en el territorio.
Frente a la premisa municipal de captar inversiones turísticas o desarrollos residenciales de elite, la vocera aclaró que esas iniciativas se pueden resolver sin alterar de forma extraordinaria la normativa pública:
“Ese desarrollo se puede dar tranquilamente en un predio privado, sin necesidad de crear una zona extraordinaria de Tornquist. Un loteo público abierto implica para el Estado la obligación futura de responder a múltiples necesidades de infraestructura y servicios”.
Servicios básicos y riesgo ambiental
Durante la entrevista, Antinori hizo foco en la vulnerabilidad de la infraestructura en zonas de expansión urbana, especialmente en lo relativo al suministro de agua potable y los desagües cloacales.
“La provisión de agua es fundamental para la vida, y estando en zonas con pendientes topográficas hacia cursos de agua y arroyos, el tratamiento de efluentes cloacales es prioritario”, sostuvo.
Recordó además el antecedente del barrio San Andrés —surgido como loteo privado sin servicios garantizados— donde en la actualidad los vecinos sufren la falta de prestaciones básicas y reclaman asistencia estatal. Para los profesionales, la prioridad del municipio debe centrarse en solucionar la infraestructura básica de los centros urbanos existentes antes de autorizar nuevos fraccionamientos masivos.
Planificación participativa a 30 años
La integrante del colegio profesional enfatizó la necesidad de abrir el debate a las instituciones intermedias del distrito, incluyendo las Cámaras de Turismo y Comercio, el INTA, colegios profesionales (Arquitectos, Ingenieros) y entidades del sector agropecuario.
Si bien reconoció que el Código Urbanístico vigente data del año 2002 (24 años de antigüedad) y requiere una actualización, aclaró que la norma actual ya contempla corredores turísticos delimitados —como el tramo entre el acceso a Tornquist y la bajada al Circuito Chico— aptos para emprendimientos hoteleros y gastronómicos sin necesidad de alterar de forma improvisada el uso del suelo rural.
“Intervenir en el territorio es una herramienta importantísima para decidir cómo van a crecer las ciudades. No son temas para abordar de manera individual. Es el momento de poner un mapa sobre la mesa y planificar a 30 años”, concluyó Antinori, a la espera de que el Honorable Concejo Deliberante atienda la petición y frene el tratamiento del proyecto hasta contar con estudios multidisciplinarios integrales.































































