Tras más de dos semanas de intensa búsqueda, familiares reconocieron el cuerpo de la mujer de 54 años en la morgue judicial. El Ministerio Público Fiscal avanza con las pericias dactilares y la autopsia para determinar las causas del deceso.
San Carlos de Bariloche.– En horas de la madrugada de este miércoles, se confirmó el peor desenlace en el caso de Ana Lía Corte, la mujer de 54 años que permanecía desaparecida desde el pasado 8 de mayo. Sus restos fueron hallados en un barranco del barrio Arrayanes, en las inmediaciones de las calles Arrayanes, Onelli y La Barda.
A pesar de que el Ministerio Público Fiscal (MPF) de Río Negro aguarda los resultados de los procedimientos legales para oficializar la identidad del cadáver, familiares de la víctima asistieron a la morgue judicial del hospital zonal y lograron reconocer el cuerpo.
En el marco de la investigación, liderada por la fiscal jefa Betiana Cendón y la fiscal Sofía Ocampo, se ordenó la realización de una pericia papiloscópica con el fin de obtener impresiones dactilares que permitan cotejar la identidad de forma científica con las bases de datos oficiales. Asimismo, se practicará la autopsia correspondiente para esclarecer fehacientemente las causas de la muerte y examinar si existen indicios de criminalidad. Actualmente, la zona del hallazgo se encuentra cercada y preservada para continuar con las tareas periciales.
El derrotero de la búsqueda
Ana Lía Corte había sido vista por última vez el viernes 8 de mayo, luego de abandonar su domicilio sin teléfono celular ni documentación, pero con su mochila y medicación habitual. El último registro certero de su itinerario fue captado por la cámara de seguridad de un colectivo de la Línea 51 a las 11:18 de ese día, unidad que abordó en la avenida Pioneros y de la cual descendió en la última parada, cerca de los antiguos galpones de la empresa Tres de Mayo.
La mujer se encontraba bajo tratamiento psiquiátrico por un cuadro de depresión e insomnio. Durante las más de dos semanas que duraron los rastrillajes, tanto allegados como su esposo, Milton Marques, participaron activamente de los operativos, los cuales incluyeron la intervención de perros de búsqueda y el análisis de las cámaras del sistema de monitoreo municipal.


































































