La expectativa por el informe de oferta y demanda mundial que el USDA publicará el 12 de agosto mantiene en pausa al mercado internacional de granos. En soja, se prevén pocos cambios; en maíz, los analistas esperan recortes en la producción de Estados Unidos; y en trigo, el conflicto en el Mar Negro continúa condicionando los precios. Para Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, el reporte será determinante para definir la dirección de los mercados en las próximas semanas.
Rosario, Santa Fe; 10 de agosto de 2026 – El mercado internacional de granos atraviesa una etapa de expectativa y cautela. Luego de varias semanas impulsadas por compras de los fondos especulativos, la toma de ganancias predominó en los últimos días mientras operadores e inversores aguardan el informe de oferta y demanda mundial del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), que se conocerá el 12 de agosto, y el tradicional Crop Tour que comenzará el 17 de agosto, dos eventos que podrían redefinir las perspectivas para soja, maíz y trigo.
«El mercado viene operando hace varias semanas con los mismos fundamentos y los fondos aprovecharon para tomar ganancias mientras esperan nuevas señales. El informe del USDA será el principal factor para definir la dirección de los precios en el corto plazo», afirma Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
En soja, las expectativas apuntan a ajustes menores en la producción y los stocks estadounidenses. Los analistas proyectan una producción de 121,7 millones de toneladas, apenas por debajo de la estimación anterior (121,8 millones), mientras que los stocks finales se ubicarían en 8,3 millones de toneladas, frente a los 8,5 millones previstos previamente.
El estado de los cultivos en Estados Unidos permanece favorable: el 63% se encuentra en condición buena a excelente, aunque por debajo del 69% registrado hace un año, mientras el clima muestra lluvias y temperaturas más moderadas para los próximos días.
En el plano internacional, China aceleró las compras de soja estadounidense, concretando operaciones equivalentes a unos 6 millones de toneladas, como parte del compromiso anual de adquirir 25 millones de toneladas. Sin embargo, las importaciones chinas de julio descendieron 1,6% interanual, hasta 11,48 millones de toneladas, debido a la menor demanda de harina de soja por la reducción del stock porcino.
«China está mostrando mayor actividad compradora, pero más vinculada al cumplimiento de compromisos comerciales con Estados Unidos que a un aumento genuino de la demanda interna. De hecho, el menor consumo de alimento para cerdos sigue generando preocupación», sostiene Romano.
A nivel local, las ventas de soja continúan lentas. Los productores priorizan la comercialización de maíz y solo venden soja cuando aparecen picos de precios. Hasta el momento, la industria sostuvo el ritmo de molienda incorporando soja paraguaya y girasol, aunque esa alternativa comenzaría a agotarse, lo que obligará a incrementar la originación local o reducir el procesamiento.
Actualmente, solo el 29% de la producción argentina tiene precio fijado, frente al promedio histórico del 36%.
Maíz: menor producción global y firmeza en los precios
En maíz, los analistas esperan que el USDA reduzca la producción estadounidense a 404,7 millones de toneladas, desde las 406,4 millones estimadas anteriormente, mientras que los stocks bajarían de 45,5 a 43,8 millones de toneladas.
A esto se suma un deterioro de las condiciones productivas en otras regiones. La condición buena a excelente del maíz en Estados Unidos cayó al 61%, frente al 73% del año pasado, mientras que Expana redujo en 4,6 millones de toneladas su estimación para la cosecha de la Unión Europea debido a la ola de calor.
En Argentina, la cosecha avanza con demora: solo se recolectó el 73,7% del área apta, muy por debajo del 89,3% registrado a la misma fecha del año pasado y con un atraso de 12 puntos respecto del promedio de la última década, consecuencia del exceso de humedad.
Aun así, los precios permanecen firmes por la fuerte demanda internacional y el elevado volumen de embarques pendientes. El line-up de buques supera actualmente los 2 millones de toneladas, mientras que las ventas de la última semana rondaron 1,2 millones de toneladas, impulsadas por los buenos valores disponibles.
«El atraso de la cosecha genera demoras en las entregas, pero la demanda internacional sigue muy activa y sostiene los precios. Incluso esa fortaleza ya comienza a trasladarse a la campaña nueva», explica Romano.
Trigo: el conflicto en el Mar Negro sostiene las cotizaciones
El mercado internacional de trigo continúa condicionado por la situación geopolítica. Los ataques en el Mar Negro mantienen prácticamente paralizado el tránsito marítimo, generando incertidumbre sobre el abastecimiento global.
Durante la última semana, un ataque ruso dañó un buque que transportaba trigo en el puerto de Odesa, mientras que Argelia evitó comprar trigo ruso y adquirió entre 540.000 y 720.000 toneladas de otros orígenes por temor a problemas logísticos.
Los operadores esperan conocer si el USDA reducirá las exportaciones de Rusia y Ucrania o si aguardará mayor información antes de modificar sus proyecciones.
En Argentina, mientras tanto, la campaña evoluciona con muy buenas perspectivas. El 99,6% de los lotes presenta una condición entre normal y excelente y el 81,5% dispone de humedad adecuada u óptima.
Aunque aún resta sembrar parte del sudeste bonaerense, las estimaciones indican que la producción nacional podría superar los 20 millones de toneladas, favorecida además por una menor oferta brasileña. Brasil redujo el área sembrada y enfrenta problemas productivos, por lo que proyecta importar entre 8 y 10 millones de toneladas durante 2026, un escenario que fortalecería las exportaciones argentinas en la campaña 2026/27.
«Si Brasil confirma una cosecha menor, Argentina tendrá una excelente oportunidad para colocar su saldo exportable. Hoy los cultivos muestran un estado sanitario muy bueno y las perspectivas productivas siguen siendo muy favorables», concluye Romano.
Otros factores que siguen de cerca los mercados
A las variables agrícolas se suman elementos geopolíticos y macroeconómicos que podrían influir sobre los precios internacionales.
Entre ellos, se destaca la propuesta de Irán y Omán para reabrir el estrecho de Ormuz mediante el cobro de peajes de entre 5% y 7% del valor de la carga, una iniciativa que enfrenta el rechazo de Estados Unidos y genera incertidumbre porque las aseguradoras podrían dejar sin cobertura de guerra a los buques que acepten esos pagos.
Además, el índice de precios de los alimentos de la FAO subió en julio hasta 131,1 puntos, frente a los 130,3 puntos de junio, impulsado principalmente por el aumento del 3,4% en cereales y del 2,8% en aceites vegetales, en un contexto marcado por condiciones climáticas adversas y conflictos bélicos.
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