Con dedicación, tiempo y una profunda dosis de amor por su localidad, Sara, Karim y Marina han logrado devolverle la vida a la emblemática rotonda de Avenida San Martín y Avenida Malvinas. Lo que durante años fue un sector marcado por el deterioro y la falta de mantenimiento, hoy resplandece como un atractivo jardín otoñal.
Este proyecto autogestivo no solo embellece el corazón de Sierra de la Ventana, sino que recupera y pone en valor la idea original de instalar grandes rocallas del Abra, impulsada por la propia Sara Batelli durante su gestión como delegada municipal en 1989. Hoy, gracias a la instalación de riego por goteo por parte del Municipio de Tornquist, este esfuerzo vecinal se potencia y garantiza su sostenibilidad a largo plazo.
Una postal conmovedora marca el inicio de las mañanas otoñales en el centro de nuestra localidad. Entre el fresco persistente y el pasto aún empapado por el rocío, tres vecinas —Sara, Karim y Marina— dedican su esfuerzo y pasión a una tarea silenciosa pero transformadora: el embellecimiento de la rotonda céntrica ubicada en la intersección de Avenida San Martín y Avenida Malvinas, sobre la Ruta 72 que atraviesa todo el pueblo.
Gracias al trabajo incansable de estas mujeres, este espacio clave ha dejado de ser una simple rotonda de paso para convertirse en un jardín florido, cuidado y lleno de vida. Con un diseño de muy buen gusto, han logrado que la naturaleza complemente de manera armoniosa la imagen urbana, creando un nuevo y bello atractivo que capta la mirada de residentes y turistas por igual.
Recuperando la historia de las rocallas y sumando tecnología
Este renacimiento tiene raíces profundas en la historia local. La idea inicial de intervenir este sector partió de la propia Sara Batelli durante su gestión como delegada Municipal en el año 1989. En aquel entonces, se instalaron enormes piedras que fueron extraídas del Abra de la Ventana y transportadas en vehículos municipales para formar la estructura de la rotonda.
Si bien inicialmente estas rocas estuvieron acompañadas de plantas ornamentales y autóctonas, con el correr de los años y las décadas, el lugar sufrió las consecuencias del desinterés, la falta de mantenimiento y actos de vandalismo. Aquella visión integradora quedó en el olvido, transformando el espacio en un «asiento natural» para viajeros ocasionales, sin el cuidado ni la belleza que lo caracterizaron en sus comienzos.
Hoy, la realidad es diametralmente opuesta. El trabajo autogestivo y coordinado de Sara, Karim y Marina ha logrado que esas mismas piedras históricas vuelvan a estar rodeadas de flores y color. Un factor clave en este éxito es la reciente intervención del Municipio de Tornquist, que procedió a la instalación de un sistema de riego por goteo en todo el sector. Esta tecnología no solo optimiza el uso del agua, sino que asegura la correcta hidratación de las nuevas plantas y flores, garantizando que el esfuerzo y la dedicación de las vecinas perduren en el tiempo con mayores beneficios para el embellecimiento del espacio público.
































































