Científicos y guardaparques verificaron la persistencia de «Batrachyla fitzroya», una especie microendémica global que habita exclusivamente en una isla del Lago Menéndez afectada por los incendios del último verano.
CHUBUT.– En el marco de las intensas campañas de evaluación de daños post-incendio en el Parque Nacional Los Alerces (sitio declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO), un equipo mixto de herpetólogos y guardaparques confirmó el hallazgo más esperado: la rana de los alerces (Batrachyla fitzroya) logró sobrevivir al fuego en su único hábitat conocido del planeta, la Isla Grande del Lago Menéndez.
El temor de la comunidad científica internacional era absoluto. Al tratarse de un anfibio categorizado como Vulnerable y con un rango de distribución tan extremo (microendémica), el paso de las llamas sobre la isla hacía prever un escenario de extinción total de sus poblaciones locales.
Un linaje protegido por la ciencia argentina
La especie fue descubierta y descrita originalmente en 1994 por el reconocido herpetólogo argentino Néstor Basso. Su nombre científico (Batrachyla fitzroya) rinde homenaje directo al alerce (Fitzroya cupressoides), el milenario árbol emblema de esta área protegida.
Posteriormente, entre 2010 y 2013, los biólogos e investigadores Hernán Pastore, Carmen Úbeda y Erika Kubisch lideraron los estudios clave sobre su ecología, identificando que la rana deposita sus huevos en los suelos húmedos de la hojarasca y en los juncales costeros del lago. Aquellas investigaciones permitieron delimitar la estricta zona de reserva de la Isla Grande e, incluso, modificar las rutas de las excursiones lacustres para evitar que el oleaje de las lanchas dañara a los renacuajos.
El desafío de la post-emergencia ecológica
El monitoreo actual, coordinado por la Administración de Parques Nacionales (APN), no solo constató la presencia de ejemplares vivos mediante avistamientos y registros auditivos, sino que abre una nueva e inédita línea de investigación sobre la resiliencia climática de estos animales.
«Confirmar su persistencia es una señal de esperanza, pero ahora empieza el verdadero trabajo de campo. El suelo del bosque sufrió grandes modificaciones y los estudios de los próximos meses determinarán si las poblaciones conservan las condiciones biológicas y el alimento suficiente para reproducirse y sostenerse a largo plazo», explicaron técnicos vinculados al área protegida.
La Intendencia del Parque Nacional ratificó que los regímenes de protección estricta y prohibición de acceso público sobre la Isla Grande del Lago Menéndez serán más rigurosos que nunca. Esta medida busca garantizar que la recuperación del bosque nativo de coihues y alerces se realice de forma autónoma, resguardando el frágil microclima húmedo que necesita este anfibio único para subsistir.



































































