En diálogo con FM Reflejos, el Director del INTA Tornquist detalló el freno legislativo al proyecto de conservación de suelos en la provincia de Buenos Aires. Además, analizó el impacto del cambio climático en los caminos rurales y destacó las ventajas del «Sainfoin», una leguminosa clave para la ganadería local.Durante una extensa entrevista radial en FM Reflejos, el Ingeniero Agrónomo Federico Labarthe, actual Director del INTA Tornquist, abordó de manera exhaustiva la situación del recurso suelo en el distrito, los desafíos técnicos frente a los extremos climáticos y las innovaciones científicas que buscan mejorar la producción regional sin descuidar el medio ambiente. Al iniciar la conversación, el profesional se mostró agradecido por el espacio brindado por la emisora para visibilizar la problemática: «La verdad que yo te agradezco mucho al llamado porque realmente, este, que todos difundamos y hablemos del tema y que hace que lo que esté en el tapete y que sea importante verlo».
El freno al proyecto de Ley de Conservación de Suelos
Labarthe, quien integra el Colegio de Ingenieros Agrónomos y Forestales de la provincia de Buenos Aires, reveló que forma parte de la comisión productora de un pre-proyecto de ley de conservación de suelos que actualmente se encuentra en discusión en la Cámara de Diputados. El ingeniero lamentó que, a diferencia de lo que ocurre en provincias como La Pampa, Santa Fe, Córdoba o Entre Ríos, en territorio bonaerense todavía no se ha logrado discutir seriamente una normativa de este tipo. «No hemos logrado que en provincia de Buenos Aires se pueda discutir seriamente una ley provincial, que esperaba que en el transcurso de lo que va el año y el venidero a más tardar podamos avanzar», detalló.
Aunque el proyecto fue redactado por un amplio conjunto de profesionales —incluyendo el asesoramiento de abogados y especialistas de otras provincias—, el Director del INTA confirmó que por el momento se encuentra parado, con la expectativa de que pueda retomarse. Fundamentando la urgencia de la norma, remarcó textualmente: «Porque realmente si hay algo que nos preocupa a nosotros los profesionales… es la necesidad de la conservación del recurso suelo, es un recurso que sabemos que no es renovable, que sabemos que lo tenemos que cuidar, que necesitamos producir alimentos pero cuidarlos para las generaciones venideras, para que las próximas generaciones puedan seguir produciendo alimentos, porque de nada sirve que nosotros pensemos que producimos alimentos hoy y mañana no sé, eso no podemos permitirlo».
La gestión de cuencas dentro de los campos para proteger los caminos
El especialista categorizó a la zona de Tornquist como un área de «absoluto cuidado» debido a sus condiciones climáticas semiáridas y a su geografía marcada por altas pendientes, lomadas y bajos. Explicó que la alternancia de sequías y lluvias estrepitosas genera que el agua corra muy rápido, afectando directamente la infraestructura vial pública. «Hoy lo estamos muchas veces nosotros encarando desde la forma de también cómo cuidamos el recurso caminos, bueno, y una de las formas de cuidar el recurso caminos es que el agua no llegue al camino y a veces el agua llega al camino desde los campos generalmente».
Al respecto, Labarthe detalló una estrategia que ya fue planteada ante la comisión vial y la municipalidad en la última reunión de la Mesa Agropecuaria: «Lo que tratamos de hacer es incentivar al cuidado de las cuencas en cada uno de los campos para retener todo el agua posible en el propio campo». Según el ingeniero, esto genera un doble beneficio: «Primero el productor va a ingresar mayor cantidad de agua en su perfil de suelo al infiltrarse y el segundo gran beneficio que nos compete a todos es que llega mucho menos agua al camino y va a hacer que el camino se rompa mucho menos. Esto lo hemos hablado con la comisión vial y con la municipalidad en la última reunión de Mesa agropecuaria y bueno, es algo que se va a empezar a trabajar aparentemente».
En este sentido, destacó el impacto de una ordenanza municipal que él mismo presentó hace una década, la cual premia con un descuento en la tasa vial a aquellos productores que realizan tareas de sistematización de suelos (como curvas de nivel) en sus campos: «Yo por ejemplo hice una ordenanza en su momento, hace unos 10 años más o menos, presenté una ordenanza para que les descuenten a los productores que tenían campos sistematizados parte de la red vial y esa ordenanza se aplica hasta el día de hoy. Así que es un tema que por ahí a veces le entras por ahí por el beneficio de decir, bueno, ya que hiciste una sistematización en tu campo, gastaste un dinero y haces que no llegue tanta agua al camino, te voy a recompensar, te voy a cobrar menos en la tasa vial, bueno, es una forma».
Respecto a la adopción de estas técnicas, señaló que la zona posee un buen porcentaje de campos sistematizados, aunque aclaró que en muchos casos hace falta realizar trabajos de mantenimiento para mejorar la altura de las curvas de nivel. Asimismo, diferenció la resistencia al cambio entre los productores tradicionales de corte familiar y «ancestral», y las nuevas empresas agropecuarias: «El conocimiento en el ámbito rural se fue transmitiendo de generación en generación. Entonces, si mi padre lo hizo así, mi abuelo lo hizo así, ¿por qué yo lo voy a hacer distinto? Esto sucede hasta que se choca contra la pared… romper con el conocimiento de ese, que es conocimiento ancestral, termina siendo nocivo si se quiere… Más nos cuesta es con los ancestrales, es con los que más nos cuesta entrar y tratar de cambiarle la forma de producir». Para graficar cómo avanza el saber técnico, dejó una definición conceptual: «Hay un dogma que dice en ciencia que la ciencia es un conjunto de verdades transitorias, porque lo que hoy no es, mañana con el conocimiento puede serlo».
Cambio climático y perspectivas para el semestre
Haciendo un balance del comportamiento climático actual, Labarthe admitió que las pasturas y la hacienda muestran un panorama inusual de buena humedad y resistencia tras las heladas, pero advirtió que los productores deben aprovechar estos años benévolos de manera rigurosa: «Absolutamente, tenemos que estar conscientes que estos son los años en donde tenemos que aprovechar para hacer las cosas muy bien, porque sabemos que en cualquier momento el clima nos lo va a cobrar… guarda, porque en noviembre esto lo va a cobrar… sabemos que estas cosas son las condiciones de la semiaridez, acrecentada por el cambio climático». Esto implica que los ciclos de sequía y lluvia se vuelven mucho más extremos y violentos, tal como ocurrió en el inicio de 2024. «Cuando llueve va a llover un poco más de lo habitual, y cuando es sequía, la sequía es extrema en la mayoría».
No obstante, de cara al último tramo del año, el director llevó tranquilidad respecto a los pronósticos del fenómeno de «El Niño». Aclaró que, mientras los episodios más agudos e imprevisibles afectarán principalmente a la zona núcleo y mesopotámica del país, la región de Tornquist se encuentra mucho más influenciada por las condiciones del Océano Atlántico que por las del Pacífico, por lo que no se prevén tormentas arrasadoras de magnitudes extremas: «Lo que uno va viendo también es que los extremos, sobre todo del Niño, se van a dar en las zonas más mesopotámicas y zona núcleo del país… para nuestra zona está mucho más influenciada por las condiciones del Atlántico que del Pacífico, por lo tanto probablemente esos episodios tan violentos no se lleguen a dar tan marcadamente; puede ser que tengamos excesos de agua, pero no con episodios tan violentos».
El «Sainfoin»: la leguminosa que promete revolucionar la pastura local
Hacia el cierre de la nota, el ingeniero brindó detalles técnicos sobre una alternativa superadora para la alimentación ganadera que fue presentada en la Exposición Rural: el Sainfoin (Onobrychis viciifolia), también conocido en España como esparceta, una especie que viene de Asia Central, de una zona semiárida y árida.
El director detalló el desarrollo local de esta planta, indicando que «se empezó a trabajar y se vio que se adaptaba bastante bien a nuestra zona y bueno, se logró, se la identificó, se la vio que producía bien… y hasta se obtuvo una variedad de cultivar argentino que fue inscripto por el INTA Asasubi que se llama Sainfoin Austral». Labarthe precisó que se viene probando en pastoreo en la región desde hace unos cinco o seis años debido a una ventaja biológica crucial sobre la alfalfa: no produce empaste (o timpanismo) en los animales.
El ingeniero explicó didácticamente el proceso: «Ese nitrógeno cuando el animal lo come… dentro del rumen genera una descomposición anaeróbica que hace que se formen más gases de lo normal. Esos gases que se empiezan a inflamar, empiezan a inflamar el rumen y el rumen cuando se empieza a inflamar comprime los pulmones del animal. Bueno, cuando comprime los pulmones del animal hace que el animal muera por asfixia porque no puede eliminar los gases. Eso es lo que le pasa, que se llama empaste o timpanismo, es lo que pasa cuando un animal come alfalfa». Frente a este riesgo, resaltó la propiedad única del cultivo promovido: «Los taninos rompen esa unión del nitrógeno, o sea, protegen, detienen y eso hace que no se forme esa espuma hace que ese nitrógeno pase de largo por el rumen y se digiera de lento y no provoca ningún tipo de daño al animal». Además, valoró su aporte al ecosistema productivo: «La gran ventaja de estas leguminosas es que cuando van muriendo, como tienen ese nitrógeno que han absorbido en el aire, después se descomponen y dejan ese nitrógeno residual en el suelo. O sea, aumentan las fertilidades químicas del suelo».
El profesional estimó que, si bien la adopción por parte de los productores locales aún es lenta debido al tiempo que demanda la observación vecinal, en un plazo mediano el panorama cambiará favorablemente: «Lentamente, porque los trabajos de adaptación se empezaron a hacer a 4 o 5 años atrás. Generalmente todas las tecnologías tardan un tiempo hasta adaptarse. Entonces hasta que más o menos el productor no ve que hay un vecino que la está usando y le está yendo bien y demás, es medio reacio. Pero yo creo que de acá a 3 o 4 años vamos a ver en buena cantidad en nuestra zona de Sainfoin sembrado», concluyó.



































































