El médico infectólogo Osvaldo Teglia analizó el reciente brote en un crucero de lujo, trazó un recorrido histórico de la variante «Andes» y recordó que, ante la falta de vacunas, evitar el contacto con roedores silvestres es la única defensa efectiva.
En la entrevista, el Dr. Osvaldo Teglia, médico infectólogo y profesor asociado de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral , brindó precisiones sobre el resurgimiento de la preocupación global por el Hantavirus, a raíz de un brote detectado en un crucero de aventuras. El especialista puso en contexto esta enfermedad zoonótica, destacando el rol protagónico que ha tenido la investigación científica argentina en el descubrimiento de la transmisión entre personas.
Contexto Histórico y la «Variante Argentina»
El Dr. Teglia explicó que, si bien el virus fue descubierto en 1976 y reconocido en las Américas en 1993, el hito epidemiológico más trascendente ocurrió en nuestro país. «Hasta ese momento, esta zoonosis se transmitía del roedor al hombre, pero no había demostrado una transmisión interhumana», señaló el especialista.
Fue a partir de un brote en El Bolsón donde investigadores del Instituto Malbrán describieron la variante Andes, confirmando que el virus podía contagiarse entre personas a través de las vías respiratorias, de manera similar al COVID-19. Este fenómeno se repitió con mayor gravedad en el brote de Epuyén, donde la mortalidad alcanzó el 32%.
El brote en el crucero: un «final abierto»
Respecto al caso actual del crucero de lujo, Teglia comparó la situación con lo ocurrido años atrás en la Patagonia:
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Origen del contagio: Se sospecha que el «caso índice» fue una pareja de turistas que realizó senderismo y avistaje de aves en el sur argentino y chileno, donde habrían tenido contacto directo con el ratón colilargo.
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Periodo de incubación: El médico advirtió que el virus tiene un periodo de incubación muy amplio, que oscila entre los 4 y 42 días. «Esto significa que puede haber gente incubando la enfermedad sin saberlo; es un final abierto», afirmó.
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Síntomas: En su etapa inicial, el Hantavirus es casi indistinguible de una gripe fuerte, con fiebre, dolor de cabeza y dolores musculares, pudiendo evolucionar hacia una neumonitis grave o síndrome pulmonar.
Prevención y cambios ambientales
Ante la ausencia de vacunas o tratamientos específicos, Teglia fue tajante: «El colilargo puede ser un arma letal». La clave absoluta de la prevención es evitar el contacto con los roedores silvestres, su saliva, materia fecal y secreciones.
El especialista también vinculó el aumento de casos con el impacto ambiental:
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Hábitos peridomiciliarios: Los incendios y la deforestación han desplazado al ratón de su hábitat natural hacia zonas donde el humano resguarda bienes o alimentos.
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Turismo de aventura: El avance sobre áreas naturales vírgenes y destinos exóticos expone a la humanidad a nuevos riesgos biológicos y virus emergentes.
Recomendaciones básicas de cuidado
Finalmente, el Dr. Teglia recordó las medidas esenciales para quienes viven o visitan zonas de riesgo:
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Acampar únicamente en sitios autorizados y abiertos.
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Ventilar recintos cerrados (galpones o cabañas) durante al menos 30 minutos antes de ingresar.
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No barrer en seco: Se debe utilizar una solución de lavandina para evitar que las partículas del virus se suspendan en el aire.
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Resguardar alimentos en recipientes herméticos para no atraer roedores.
































































