Tras el fallo que ratifica su inocencia y la de Cristian Reising en la causa por tenencia de cannabis, el ingeniero del INTA reflexiona sobre el daño causado a la red de salud comunitaria, las irregularidades del proceso y su futuro profesional en el ámbito agronómico.
Luego de más de cuatro años de incertidumbre, Federico Labarthe describe el presente con una claridad renovada, afirmando que hoy «se respiran otros aires» y el día tiene «otro color». Aunque la familia mantenía la convicción de que el resultado debía ser la absolución, recibir el documento oficial «te cambia totalmente» y permite disfrutar de una tranquilidad necesaria tras lo que calificó como un «calvario».
La causa, caratulada técnicamente como «tenencia simple de estupefacientes», se originó el 11 de marzo de 2020 durante allanamientos en Tornquist. Labarthe recordó que el incidente ocurrió cuando intentaban «salvar las plantas» de un grupo de cultivadores ante la inminencia de un procedimiento policial.
El desmantelamiento de una red solidaria
Uno de los puntos más dolorosos para el ex-concejal fue la destrucción del trabajo comunitario que realizaban. No se trataba de una actividad aislada, sino de una red de contención que incluía:
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Asesoramiento médico: Trabajo conjunto con profesionales y la Asociación de Cannabis Medicinal de Bahía Blanca.
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Formación técnica: Enseñanza sobre el cultivo y la elaboración de cremas y aceites terapéuticos.
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Finalidad sanitaria: El objetivo era mejorar la calidad de vida de personas con diversas dolencias.
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Gratuidad absoluta: Labarthe fue enfático al declarar que «jamás hubo intercambio de dinero» y que las únicas transacciones eran compras comunitarias de insumos como aceite de coco o alcohol.
Incluso existían planes avanzados para integrar esta producción al sistema de salud pública a través del hospital local, en diálogo con la gestión municipal de aquel entonces. Sin embargo, tras los allanamientos, el miedo paralizó a los participantes y la red «fue a parar al caño».
Labarthe no ahorró críticas hacia el fiscal Mauricio Del Cero, a quien acusó de intentar encuadrar el caso como un intercambio de «aceite por votos». Según el ingeniero, el fiscal utilizó recursos del Estado en una causa que estaba «muerta antes de empezar». También denunció una connivencia entre la fiscalía y ciertos sectores de la prensa, mencionando específicamente a Germán Sasso, al señalar que antes de que el pueblo de Tornquist se enterara de los procedimientos, la información ya estaba circulando en medios bahienses.
Sobre la posibilidad de iniciar acciones legales contra el Estado por los daños causados, Labarthe se mostró cauto:
«No me interesa hacerle pagar al pueblo argentino nada… pero este personaje [el fiscal] lo tiene que pagar. Lo estoy estudiando, lo estoy analizando».
Por su parte, confirmó que Cristian Reising ya ha tomado la decisión pública de avanzar en ese sentido.
El futuro: Ciencia, cuencas y tecnología
A pesar del freno que el proceso judicial significó para las investigaciones de cannabis medicinal en el INTA —las cuales quedaron «muertas» por falta de leyes que amparen el estudio clínico—, Labarthe continúa enfocado en el desarrollo regional.
Actualmente, lidera proyectos de vanguardia técnica en la zona serrana:
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Manejo de cuencas: Trabaja en el relevamiento de la Cuenca del Calvario y la Cuenca del Ternero para prevenir la erosión y rotura de caminos.
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Tecnología aplicada: Anunció una jornada en Bahía Blanca para el 21 de mayo, donde se presentará el uso de drones para altimetría y tractores equipados con software especializado para el trazado moderno de




























































