En un nuevo encuentro del ciclo radial «Ideas en Jaque», emitido por FM Reflejos, el profesor e investigador Santiago Liaudat abordó de manera clara y reflexiva la naturaleza de la Inteligencia Artificial (IA), desmontando mitos sobre su irrupción reciente e indagando en su verdadero funcionamiento.
Liaudat —docente de Introducción a la Filosofía en la UNLP y magíster en Ciencia, Tecnología y Sociedad— explicó que, aunque la popularización de herramientas como ChatGPT hace creer que la IA es una novedad, la disciplina tiene ya 70 años de historia. Su origen formal se remonta a 1956, tras los aportes pioneros de referentes como Alan Turing y John McCarthy, en un contexto alimentado inicialmente por preguntas filosóficas, científicas e investigación pública antes de convertirse en un mercado comercial.
Durante la columna, se repasó cómo el enfoque que terminó triunfando en el siglo XXI fue el de las redes neuronales y el aprendizaje profundo (deep learning), desplazando a la antigua IA simbólica basada en reglas rígidas. Asimismo, el especialista destacó el rol precursor que tuvo América Latina en los años 60 en el campo de la computación avanzada y la cibernética.
¿Cómo funciona verdaderamente un gran modelo de lenguaje (LLM)?
Frente a la pregunta central de si la máquina «piensa» o «es inteligente», Liaudat aclaró que los chatbots actuales funcionan mediante cálculo probabilístico sobre enormes bases de datos, prediciendo cuál es la continuación de texto más adecuada y no «buscando» respuestas como un buscador tradicional.
«No hay que caer en respuestas simplistas: ni la IA piensa con conciencia, intencionalidad o subjetividad como un ser humano, ni es simplemente un ‘loro que repite’», señaló Liaudat. Si bien es capaz de resolver problemas, sintetizar información y reconocer patrones con un nivel de complejidad inédito, no existe un sujeto productor de conocimiento ni comprensión real detrás del algoritmo.


























































