22/10/2026 |

Día Nacional del Derecho a la Identidad: ¿por qué se conmemora el 22 de octubre en Argentina?

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Cada 22 de octubre se conmemora en Argentina el Día Nacional del Derecho a la Identidad, una fecha creada en homenaje a la lucha de Abuelas de Plaza de Mayo. La jornada recuerda el encuentro de aquellas mujeres que, en 1977, comenzaron a organizarse para buscar a sus nietos y nietas, muchos de ellos nacidos en cautiverio o secuestrados junto con sus padres durante la última dictadura militar. Su lucha transformó una tragedia colectiva en una causa por la verdad, la memoria, la justicia y el derecho de cada persona a conocer quién es y de dónde viene.

La fecha fue establecida por la Ley 26.001, sancionada por el Congreso de la Nación el 16 de diciembre de 2004 y publicada en el Boletín Oficial en enero de 2005.

La norma estableció el 22 de octubre de cada año como Día Nacional del Derecho a la Identidad, en conmemoración de la lucha iniciada por Abuelas de Plaza de Mayo. Además, dispuso que durante esa jornada se realicen actividades educativas y de concientización en todos los niveles.

La elección de la fecha está vinculada con el 22 de octubre de 1977, cuando un grupo de madres que buscaban a sus hijos desaparecidos comenzó a reconocerse también como abuelas y decidió organizarse para encontrar a los niños y niñas que habían sido secuestrados o habían nacido durante el cautiverio de sus madres.

El día en que las Abuelas comenzaron una búsqueda que continúa hasta hoy

La historia de Abuelas de Plaza de Mayo está profundamente ligada a la última dictadura militar argentina, iniciada el 24 de marzo de 1976.

En aquel contexto, muchas mujeres buscaban desesperadamente a sus hijos e hijas desaparecidos. Pero algunas de ellas tenían además otra pregunta: ¿qué había ocurrido con sus nietos?

Los niños podían haber sido secuestrados junto con sus padres o haber nacido durante el cautiverio de sus madres. En numerosos casos fueron separados de sus familias y entregados a otras personas, mientras se ocultaba o alteraba deliberadamente su verdadera identidad.

El 22 de octubre de 1977, doce mujeres se reunieron por primera vez con un objetivo común: encontrar a los hijos de sus hijos desaparecidos. Fueron Alicia “Licha” Zubasnabar de De la Cuadra, Raquel Radío de Marizcurrena, Haydée Vallino de Lemos, Delia Giovanola, Clara Jurado, Chicha Mariani, Mirta Acuña de Baravalle, Vilma Sesarego de Gutiérrez, Eva Márquez de Castillo Barrios, Leontina Puebla de Pérez, María Eugenia Casinelli de García Irureta Goyena y Beatriz Aicardi de Neuhaus.

Con el tiempo, aquella organización adoptaría el nombre de Abuelas de Plaza de Mayo, por el que se hizo conocida en Argentina y en todo el mundo.

Abuelas de Plaza de Mayo en una imagen de archivo

Abuelas de Plaza de Mayo en una imagen de archivo

La identidad como un derecho humano

La lucha de las Abuelas no se limitó a encontrar a quienes habían sido apropiados. También contribuyó a instalar una idea fundamental: conocer la propia identidad es un derecho.

La identidad comprende múltiples dimensiones: el nombre, la nacionalidad, la filiación, la historia familiar y los vínculos de origen. También está relacionada con la posibilidad de conocer la propia historia y construir la propia vida a partir de la verdad.

En ese sentido, la identidad no puede reducirse a un documento o a un dato registral. Es una dimensión fundamental de la vida de cada persona.

La experiencia argentina tuvo además impacto en el reconocimiento internacional de este derecho. Las Abuelas participaron en los debates que precedieron a la Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada por Naciones Unidas en 1989, particularmente en lo referido al derecho de los niños a preservar su identidad, su nacionalidad y sus relaciones familiares.

La ciencia al servicio de la búsqueda

Uno de los grandes desafíos que enfrentaron las Abuelas fue demostrar científicamente los vínculos biológicos cuando los padres de los niños buscados habían sido desaparecidos.

La búsqueda impulsó el desarrollo de herramientas científicas que permitieron utilizar la genética para establecer relaciones de parentesco.

El Banco Nacional de Datos Genéticos se convirtió en una herramienta fundamental para estos procesos. Allí se conservan muestras que permiten realizar estudios de filiación y comparar perfiles genéticos en investigaciones relacionadas con la identidad.

La ciencia, de esta manera, se convirtió en una aliada de la memoria y de la justicia: permitió aportar evidencia objetiva para responder una pregunta que durante años había sido deliberadamente ocultada.

Una lucha que transformó las leyes

La tarea de las Abuelas también tuvo consecuencias profundas en el campo jurídico. En Argentina, el derecho a la identidad quedó incorporado al marco de protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes y se vinculó con obligaciones concretas del Estado.

La legislación establece que todo niño tiene derecho a preservar su identidad, su nombre, su nacionalidad y sus relaciones familiares, y que frente a una vulneración de esos derechos deben adoptarse medidas para restablecerlos.

La sanción de la Ley 26.001 en 2004 fue otro paso fundamental: convirtió el 22 de octubre en una jornada destinada no solamente a recordar una historia, sino también a educar y generar conciencia sobre el derecho a la identidad.

Dia nacional por el derecho a la identidad

¿Cuántas identidades fueron restituidas?

La cantidad de nietos y nietas cuya identidad fue restituida fue creciendo a lo largo de las décadas como resultado de la búsqueda de Abuelas, las investigaciones judiciales, el aporte de la genética y también la decisión de muchas personas de investigar sus propios orígenes.

Por eso, la restitución de una identidad no representa solamente el reencuentro de una persona con una familia biológica. También significa recuperar una parte de una historia que había sido ocultada.

Cada caso tiene además una dimensión profundamente personal: conocer el nombre de los padres, saber dónde nació una persona, reconstruir una historia familiar y comprender circunstancias que habían permanecido ocultas durante décadas.

La identidad y las nuevas generaciones

El Día Nacional del Derecho a la Identidad tiene una dimensión especialmente importante en las escuelas y espacios educativos.

La Ley 26.001 establece expresamente la realización de una jornada educativa y de concientización en todos los niveles.

Por eso, cada 22 de octubre se convierte también en una oportunidad para que las nuevas generaciones conozcan la historia reciente argentina, comprendan el valor de los derechos humanos y reflexionen sobre la importancia de la verdad.

La identidad, además, no es un concepto exclusivamente relacionado con el pasado. Es un derecho que continúa teniendo vigencia en el presente y que alcanza a todas las personas.

Una fecha para recordar que la búsqueda continúa

Casi cinco décadas después de aquella primera reunión de 1977, el 22 de octubre mantiene un significado especial.

Las Abuelas de Plaza de Mayo lograron convertir una búsqueda que parecía imposible en una política de memoria, en una herramienta científica y jurídica y, sobre todo, en una causa reconocida como un derecho humano fundamental.

La fecha invita a recordar que detrás de cada identidad hay una historia, una familia, vínculos y una memoria que nadie debería tener que ocultar o desconocer.

Por eso, el Día Nacional del Derecho a la Identidad no es solamente una efeméride vinculada con el pasado argentino. Es también una jornada para reafirmar que toda persona tiene derecho a saber quién es, conocer su origen y construir su propia historia a partir de la verdad.

La lucha iniciada por aquellas doce mujeres el 22 de octubre de 1977 continúa siendo, casi medio siglo después, una de las experiencias más trascendentes de la Argentina en la defensa de los derechos humanos.

NB

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