El derrumbe de la ley de extranjerización de tierras propició el reencuentro de Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner, junto a los gobernadores peronistas y los jefes de bloque del Congreso. La cumbre buscó empezar a delinear una estrategia común frente al intento del Gobierno de eliminar las PASO, mientras las disputas internas quedaron, por ahora, fuera de la agenda.
Fue el derrumbe de la ley de extranjerización de tierras lo que habilitó que, finalmente, todas las patas del peronismo volvieran a reunirse en un mismo lugar. Ayer a la noche, en un hotel de la Ciudad de Buenos Aires, Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner se vieron las caras por primera vez en más de un año. La cumbre contó también con la presencia de casi todos los gobernadores peronistas y los jefes de bloque del Congreso, Germán Martínez y José Mayans. Una primera postal de unidad luego de meses de coquetear con la ruptura.
En el encuentro no se habló de candidaturas, sino que se optó por dejar la discusión para más adelante. Al menos tres de los dirigentes que participaron de la reunión tienen pretensiones presidenciales –Kicillof, Massa y Gerardo Zamora, que también formó parte de la comitiva–, pero no hubo mención al tema. Organizada por Mayans y Martínez, la cumbre tenía como objetivo comenzar a diseñar una estrategia para evitar la eliminación de las PASO. Una amenaza que pesa sobre el peronismo desde que Karina Milei decidió que la prioridad del Gobierno debía ser avanzar con la reforma electoral para evitar que la oposición pueda presentar una oferta electoral unificada.
“Milei tiene como único objetivo la reelección. Y está dispuesto a todo en función de eso”, explicó uno de los participantes de la reunión, que se llevó a cabo en el Hotel Emperador, ubicado sobre la Avenida Libertador, y se extendió durante más de cuatro horas. El encuentro se desarrolló en un “buen clima”, según los asistentes, y giró fundamentalmente alrededor de la necesidad de resistir la avanzada del Gobierno para eliminar o suspender las PASO. “Los que apoyen la eliminación o suspensión de las PASO se van a tener que hacer cargo de ayudar a Milei a tener 4 años más de este infierno para la gente”, advirtió uno de los dirigentes peronistas.

Ricardo Quintela junto a Máximo Kirchner y Wado de Pedro durante un acto en La Rioja
Era la primera vez que el líder de La Cámpora y el gobernador bonaerense se veían en persona desde el cierre de listas para las elecciones legislativas, una instancia que había terminado con una unidad atada con alambres y que explotaría poco después de la derrota. Desde entonces, la interna entre el gobernador y Cristina Fernández de Kirchner no hizo más que escalar, en una espiral de enfrentamientos que amenazó con romper la alianza en más de una oportunidad.
La clave, advierten quienes participaron, fue la presencia de casi todos los gobernadores peronistas críticos a Javier Milei. Además de Kicillof, dieron el presente Sergio Ziliotto (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa), Ricardo Quintela (La Rioja) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego), así como también el senador santiagueño, Zamora. “Axel se sintió respaldado entre los gobernadores”, explicaban en el kicillofismo, en donde marcaban la diferencia con la última cumbre organizada por Quintela en La Rioja a la que el gobernador no había querido participar “sólo para sacarse una foto y que después no cambie nada”.
Hubo varios intentos para reunir a los socios principales del panperonismo, pero todos fracasaron debido a las sospechas cruzadas. La negativa de Kicillof a reunirse con CFK, quien se encuentra presa en su domicilio de San José 1111, había llevado la guerra con La Cámpora a una instancia de pases de factura diarios, insultos públicos y acusaciones de “traición”. La Cámpora trata a Kicillof como si fuera un enemigo interno, y Kicillof rechaza cualquier tipo de acercamiento a la organización que responde, en última instancia, a la expresidenta.

La derrota del Gobierno en el Senado el jueves pasado, sin embargo, modificó el clima. La presión social que tiró abajo el capítulo de la Ley de Tierras, así como el trabajo conjunto de varios referentes del peronismo para voltear el capítulo de la Ley de Manejo del Fuego, habilitó la apertura de una nueva conversación. Hubo una coordinación opositora que contó con la participación de senadores cristinistas, como Mayans, Wado de Pedro o Juliana Di Tullio, el diputado Martínez y el propio Massa. Cada uno llamó por teléfono a gobernadores y senadores indecisos para convencerlos de que no acompañaran el capítulo que flexibilizaba la Ley de Manejo del Fuego y lograron, así, dar vuelta el capítulo.
“Todos trabajaron en voltear la ley. Después de eso no hubo otra que juntarse a charlar”, admite un dirigente bonaerense con diálogo con todas las terminales del peronismo. Una tregua después de meses de pelea sin cuartel, que no resuelve los problemas de fondo, pero ofrece una primera imagen de unidad después de más de un año. “Es un primer gesto que intenta mostrar que, en 2027, vamos a ir todos juntos”, se esperanza el referente peronista.
María Cafferata – elDiarioAR






























































