¿Qué tan argentino se puede ser sin haber nacido en esta tierra? Partiendo de Sumo, la figura del luchador Konishiki y la rebelión de Luca Prodan, este ensayo desarma las concepciones atacar e impugnar la identidad nacional para revelar que lo argentino no es un origen, sino un sentimiento de pertenencia y lucha.
El grito mestizo de la identidad: Luca Prodan y la paradoja de ser argentino
Por Mateo Lautaro Botto Beli
Argentina y lo que significa SER argentino: concepciones que se han visto vulneradas y cuestionadas durante el período de la última Copa del Mundo.
Es aquí donde me remonto a una de las portadas más emblemáticas del rock nacional argentino: After Chabón, el tercer y último álbum de estudio de Sumo, banda gestada tras la llegada de su líder a las sierras cordobesas.
Esta portada posee como protagonista al luchador de sumo Konishiki Yasokichi, uno de los mejores de la historia en su disciplina. Yasokichi sufrió un grave golpe a su legado al serle negada la categoría de yokozuna —la más alta en las competencias— únicamente por haber nacido en Hawái. A pesar de romper barreras históricas, consagrarse campeón de varios torneos de forma consecutiva y alcanzar el rango de ōzeki (el segundo más alto, detrás del yokozuna), la máxima consagración se le negó por ser extranjero.
Aquí radica el nexo con la banda, su fundador y vocalista: Luca George Prodan, un joven nacido en Italia, de madre escocesa nacida en China, criado en Inglaterra —de donde huiría en 1980 hacia las sierras de Córdoba—, quien fundaría Sumo, proyecto que luego se afianzaría en Hurlingham.
En 1987, Sumo lanzó su tercer y último álbum de estudio, After Chabón, una obra que combina estilos como el post-punk, punk rock, ska, reggae y coldwave, entre otros. Dentro de este disco se encuentra el tema de apertura: «Crua Chan».
«Crua Chan» es el grito de guerra del clan MacIntyre/Pollock, al cual pertenecía la madre de Luca, utilizado en las rebeliones escocesas contra los ingleses durante el siglo XVIII.
Un grito ESCOCÉS, inmortalizado en ARGENTINA por un ITALIANO que cantaba en INGLÉS, usando en su portada a un HAWAIAINO triunfante de un deporte JAPONÉS; todo esto mientras citaba un cuento infantil inglés: “Fee-Fi-Fo-Fum, I smell the blood of an englishman” («Huelo la sangre de un hombre inglés»). Este pasaje forma parte del estribillo del tema, pero pertenece originalmente al cuento infantil «Jack y las habichuelas mágicas», cuya versión más popular fue recopilada por Joseph Jacobs, quien, cabe recalcar, nació en Sídney, Australia.
Cuenta la leyenda que Luca Prodan compartió colegio en Inglaterra con quien hoy conocemos como el rey Carlos III. A pesar de que este último era cinco años mayor, Luca le habría dado una paliza en los baños de la institución, harto de la discriminación que sufría por ser extranjero.
Luca entendió, sin haber nacido en este suelo, algo que comprende cualquiera que sienta esta tierra, haya o no nacido en ella. Todo esto tiene que ver con SER ARGENTINO. Y lo argentino también se siente así: como el deseo profundo de oler la sangre de un inglés.






























































