En el Día Mundial del OVNI, el periodista e investigador platense analizó la evolución de la ufología, los fenómenos subacuáticos y las sorprendentes hipótesis de la CIA y el FBI que involucraron a la Argentina a mediados del siglo pasado.
El periodista e investigador platense Marcelo Metayer mantuvo una extensa e iluminadora charla radial con FM Reflejos en el marco del Día Mundial del OVNI. Durante la entrevista, Metayer repasó la transformación del fenómeno desde la época de Fabio Zerpa, destacó la relevancia de los reportes en la provincia de Buenos Aires y reveló llamativos detalles históricos archivados por agencias de inteligencia estadounidenses.
La evolución del término: de «OVNI» a «UAP» o «FANI»
Metayer explicó cómo se ha ido desplazando el pensamiento en la comunidad ufológica a la hora de intentar explicar lo que representan estos fenómenos. Al respecto, analizó las nuevas nomenclaturas globales:
«Ahora hay otro término que se intenta imponer desde el idioma inglés, que es el UAP, que en español sería como una sigla de fenómenos aéreos no identificados o desconocidos, pero el UFO o UFO, que sería en español, ovni, sigue teniendo peso y no deja de ser la palabra más importante utilizada. Lo que pasa es que UAP en español sería FANI, que parece el nombre de una chica, más que para designar un ovni».
Los misterios del agua y la «zona caliente» de Bahía Blanca
Lejos de limitarse a los cielos, el investigador hizo especial hincapié en que una masa importante de reportes corresponde a fenómenos subacuáticos muy interesantes detectados en la Patagonia (como en el Golfo Nuevo) y en la Antártida. «Las profundidades del océano también representan un lugar donde hay muchos misterios», afirmó.
Asimismo, vinculó la presencia de estos fenómenos con grandes masas de agua dulce y salada, rememorando un «absurdo» pero asombroso reporte de 1961:
«Un reporte de Bahía Blanca del año 1961, vieron un ovni parado sobre el mar, que hizo descender una escalerilla, y con esa escalera bajó un ser con un balde de cristal, levantaba agua del mar, y lo hizo varias veces, y volvía con el agua, o al menos eso contaron los asombradísimos testigos».
En esa misma línea, Metayer ratificó la importancia geográfica de la provincia:
«Bahía Blanca debe ser la zona más caliente de ovnis de la Provincia de Buenos Aires; inclusive para mí hay más ovnis ahí que en la zona de Capilla del Monte. En Bahía Blanca hubo de todo».
Los archivos desclasificados y la sorprendente hipótesis sobre Argentina
Consultado sobre los documentos oficiales liberados en los últimos años, Metayer destacó que, más allá de los impactantes videos como el del «ovni tic tac», lo que más le cautivó fue el intercambio de archivos PDF entre altos mandos de la inteligencia norteamericana a principios de la década de 1950.
El investigador relató cómo tras el inicio del fenómeno moderno en 1947, se buscaban explicaciones ligadas a «armas secretas»:
«Aparecen cosas muy raras, como que por ejemplo se especulaba una posible explicación del origen de los ovnis entre Hoover, que era el jefe de la CIA, perdón, del FBI, con gente también de alto nivel y cosas, especulaban que solamente dos países en el mundo podían tener la tecnología para desarrollar algo así. Uno era Alemania y el otro era Argentina».
Metayer contextualizó que esta mirada exterior coincidía con los años del gobierno de Perón y proyectos científicos como el de Ronald Richter en Bariloche, añadiendo de forma risueña y paradójica: «Que lo digan desde Estados Unidos también es paradójico y casi un chiste porque en realidad los principales científicos alemanes terminaron en Estados Unidos, que fueron los que crearon la bomba atómica».
Las limitaciones de la tecnología actual
Frente al cuestionamiento popular de por qué las fotos actuales siguen siendo de baja calidad si todo el mundo lleva un celular en el bolsillo, el periodista derribó el mito de manera contundente:
«Los celulares no están pensados para tomar fotos de algo que está en el cielo y más que se están moviendo rápidamente. Los celulares están pensados para tomar fotos de paisaje y para primeros planos y eso. Uno tendría que estar todo el tiempo con cámaras con una buena longitud focal, con buenas lentes y eso en el bolsillo».
Finalmente, el investigador concluyó reflexionando sobre el trasfondo de esta temática masificada por autores como Erich von Däniken o producciones cinematográficas: «Por más que sea un problema que venga del espacio que sea externo a nosotros, no deja de ser un tema humano, profundamente humano porque todos somos hermanos en el universo de alguna forma… es una búsqueda que es infinita».








































































