Vecinos y organizaciones marcharon en defensa de las políticas de género, exigieron justicia por los femicidios locales y advirtieron sobre el impacto del desmantelamiento de las redes de contención estatal.
En consonancia con una jornada de movilización nacional, decenas de personas se concentraron este miércoles en Sierra de la Ventana para renovar el grito de «Ni Una Menos», al cumplirse once años de la histórica primera marcha contra la violencia machista en el país. La convocatoria local estuvo marcada por el reclamo urgente de justicia y una profunda preocupación por el desfinanciamiento de los programas de prevención y asistencia a las víctimas.
La jornada comenzó en la emblemática Plaza del Reloj, punto de encuentro donde se congregaron familias, militantes y vecinas. Desde allí, la columna de manifestantes marchó a lo largo de la Avenida del Libertador Gral. San Martín hasta la calle Sarmiento, visibilizando el reclamo con banderas y cánticos, para luego retornar al punto de partida donde se realizó el cierre del encuentro y la lectura del documento oficial.
El reclamo por las víctimas y el freno a las políticas públicas
Durante el acto, las organizaciones feministas y sociales leyeron un duro documento que combinó el dolor local con la denuncia política. Se exigió de forma unánime justicia por los femicidios de Agostina Vega, Dulce María Beatriz Candia y Noelia Romero, nombres que resuenan con fuerza en la comunidad y que simbolizan la urgencia de respuestas judiciales efectivas.
Asimismo, el documento apuntó contra las medidas del gobierno nacional liderado por Javier Milei. Las manifestantes denunciaron un grave retroceso en las políticas públicas destinadas a prevenir, sancionar y erradicar la violencia de género, señalando que el cierre de ministerios, la precarización de las líneas de asistencia (como la Línea 144) y el recorte de presupuestos específicos dejan a las mujeres y diversidades en una situación de extrema vulnerabilidad.
La advertencia de Ketty Scheider: «El Estado se está retirando»
En sintonía con los reclamos de la marcha, la referente local Ketty Scheider aportó una mirada alarmante sobre la realidad que se vive en los territorios tras los recientes anuncios oficiales. Scheider advirtió sobre las consecuencias directas que ya se empiezan a sentir en las comunidades más chicas debido al quite de apoyo estatal.
«El desmantelamiento de los ministerios y de los programas de acompañamiento no es solo una decisión administrativa, es una desprotección real y efectiva para quienes sufren violencia de género», expresó Scheider.
La referente enfatizó que las redes de contención que costó años construir hoy se encuentran en peligro. Remarcó que el intento de «invisibilizar» la violencia machista desde el discurso oficial no hace que el problema desaparezca, sino que, por el contrario, deja a las víctimas sin las herramientas institucionales necesarias para salir de los círculos de violencia, delegando una carga económica y operativa insostenible en las organizaciones territoriales y los municipios.
La movilización en Sierra de la Ventana demostró que, a más de una década del nacimiento del movimiento, la comunidad sigue de pie, dispuesta a defender los derechos conquistados y a sostener que, ante la ausencia del Estado, la salida sigue siendo colectiva.
Fotos de Romina Galvan



































































