El 14 de enero de 1897, el guía suizo Matthias Zurbriggen marcó un hito en la historia del montañismo mundial al convertirse en la primera persona en alcanzar en solitario la cima del «Coloso de América», a 6.962 metros de altura.
Se cumple un nuevo aniversario de una de las gestas más importantes de la exploración andina. En el marco de la expedición liderada por el británico Edward FitzGerald, el guía de alta montaña Matthias Zurbriggen logró lo que muchos consideraban imposible en el siglo XIX: pisar el punto más alto del hemisferio occidental.
La expedición había comenzado sus intentos semanas antes, enfrentando condiciones climáticas extremas, vientos huracanados y el entonces poco comprendido «mal de altura». Tras varios intentos fallidos que desgastaron físicamente al propio FitzGerald y al resto del equipo, Zurbriggen decidió realizar un último esfuerzo de manera individual.
Aquel 14 de enero de 1897, desafiando las leyes de la lógica médica de la época y equipado con rudimentarios elementos de escalada, el suizo logró superar la mítica «Canaleta» para finalmente erigirse sobre la cumbre. Allí, depositó su piolet y una tarjeta personal como prueba de su presencia, un testimonio que sería recuperado por la siguiente expedición exitosa.
Un legado para el andinismo El ascenso de Zurbriggen no solo fue una victoria física, sino también científica, al demostrar que el cuerpo humano era capaz de resistir altitudes cercanas a los 7.000 metros sin oxígeno suplementario. Su ruta, conocida hoy como la «Ruta Normal», sigue siendo el camino principal para miles de montañistas que cada temporada visitan el Parque Provincial Aconcagua.
Este hito consolidó a la cordillera de los Andes como uno de los epicentros del alpinismo internacional y transformó a Zurbriggen en una leyenda viviente de la disciplina.



































































