Al cumplirse 23 años de uno de los desastres naturales más impactantes de la región, Elba Trindade de Bidonde —quien se desempeñaba como presidenta del Cuartel de Bomberos Voluntarios y corresponsal del diario La Nueva Provincia durante la trágica noche de la inundación de 2003— rememoró los dramáticos momentos vividos por la comunidad y el incansable despliegue del personal de emergencia.
«Realmente fue un momento difícil», expresó Bidonde al recordar la crecida del río que dejó unos 300 evacuados sobre una población de cerca de 1.200 habitantes.
Respecto a la labor de los bomberos y colaboradores que recorrieron la zona rescatando familias en medio del agua, remarcó con énfasis:
«Ellos hacen de su trabajo un culto. Yo digo que bomberos se nacen, no se hacen».
Durante la entrevista, la exdirigente repasó situaciones límites vividas en calles como Galileo Galilei, donde vecinos mayores salvaron sus vidas milagrosamente aferrándose a la vegetación, así como el impacto de las pérdidas materiales en numerosas familias de la comarca. Asimismo, destacó el rol de la Colonia Agustín de Arrieta y del Hotel Provincial como centros de asistencia e integración comunitaria para dar contención y alimento a los damnificados.
Al ser consultada sobre el doble rol que debió asumir entre la asistencia directa y el envío de crónicas periodísticas, concluyó guardando una profunda gratitud hacia el cuerpo activo:
«Les voy a hablar de los bomberos, porque mucha gente habla de lo que hacen, y lo que hacen es milagroso».
El Dique Balneraio tapado por la crecida – 8 de octubre del 2023
Fotos de Elba Bidonde


































































