Un nuevo aniversario de la histórica e impactante inundación en Sierra de la Ventana revive los dramáticos momentos vividos por la comunidad cuando cayeron más de 300 milímetros. Entre los sectores más castigados estuvo el barrio Valle Hermoso. Allí, en su vivienda ubicada en Lugones 163 —entre Carriego y Alfonsina Storni, frente al complejo Los Violines y muy cerca del río—, Viviana Serra experimentó de cerca el impacto devastador del agua.
La noche del fenómeno, mientras la lluvia se intensificaba con el correr de las horas, Viviana se encontraba en Bahía Blanca, por lo que su hijo permaneció solo en la propiedad. La situación escaló rápidamente hasta alcanzar su punto más crítico cuando un estruendo en el exterior alertó al joven. Al abrir la persiana, observó cómo una escalera arrastrada por la corriente golpeó y derribó el pilar de luz. Según relató la testigo, en ese instante «empezó a hacer como chispas, los cables se abrían y él abrió rápido y se sentó en la ventana, y llegaron los bomberos como a los 10 minutos».
Al intentar resguardarse y abrir el ventanal, el torrente irrumpió violentamente en la vivienda. Viviana detalló que «el agua se metió por las ventanas y me tapó la mesada, los muebles, todo tapó, todo». Ante el avance implacable del agua, el rescate fue sumamente complejo: «A él lo sacaron los bomberos; con una soga ataron a una planta. Nunca se olvida porque es re miedoso. Dice:
‘Mamá, el agua me llevaba, tenía que ir agarrado de la soga, yo y algún bombero que me ayudaba'». El joven fue trasladado temporalmente a la colonia.
A la mañana siguiente, el panorama era desolador y las pérdidas materiales en el hogar resultaron casi absolutas. Viviana recordó con precisión el momento en que comenzó a despejar las pertenencias arruinadas: «Me acuerdo patente que pasaste vos con una camioneta, creo que eras delegado, y me ofreciste de llevar a lavar… Yo estaba tirando todas mis mantas, todo, y vos me las llevaste al lavadero que me las lavaran; me trajiste colchones, frazadas, una ayuda importante fue en ese momento».
Sobre el saldo del temporal, la vecina enfatizó: «Muebles perdí todos, todos, porque el agua tapó, imagínate, la mesada…», salvando únicamente la cocina y una heladera antigua que funcionó tras secarse.
A pesar de haber transcurrido más de dos décadas, las consecuencias del temporal siguen condicionando su vida cotidiana. Al encontrarse la casa construida en una cota más baja que los lotes linderos y la calle, la acumulación pluvial continúa rodeando la propiedad.
«Tuve que mandar a hacer una compuerta ahora por las lluvias que anuncian, y casi siempre me llega el agua hasta el umbral y tengo que llamar a los bomberos, y ellos vienen con una máquina de la municipalidad y me hacen una huella grande», explicó la damnificada.
Hoy en día, afincada de forma permanente y atenta a los pronósticos que anuncian fenómenos meteorológicos como El Niño, Viviana confiesa la angustia que persiste: «Yo cuando llueve mucho me despierto a cada rato, miro por la ventana… Vivo esos recuerdos cada vez que llueve». Cada precipitación prolongada revive la zozobra de aquella jornada imborrable en la historia de Sierra de la Ventana.
El punto rojo indica el lugar de la vivienda





































































