A 23 años de aquella histórica y violenta tormenta del 7 de octubre de 2003, cuando cayeron casi 300 milímetros de lluvia en cuestión de pocas horas sobre las sierras, la memoria colectiva revive una de las noches más complejas y desafiantes de la comarca.
En una profunda entrevista periodística, Jorge «Jorgito» Juan, quien en aquel entonces se desempeñaba como 2° Jefe del Cuerpo Activo de Bomberos Voluntarios (secundando al comandante Omar Beli), repasó los detalles, anécdotas y decisiones cruciales de esa noche «brava», al tiempo que compartió su preocupante diagnóstico sobre la realidad actual de una localidad que quintuplicó su población y se expandió sobre zonas inundables.
Una «desgracia con suerte»: entre el misterio de la noche y la ausencia de víctimas fatales
A pesar del dramatismo del evento, Jorge Juan califica lo vivido como una verdadero milagro operativo:
«Fue una desgracia con suerte. Uno vivió esa noche gente que perdió todo, todo, porque fue todo tan rápido… eran horas donde uno estaba trabajando y tenía eso en mente: cuántos se llevó, cuántos van a faltar».
El ex segundo jefe remarca que la naturaleza nocturna de las catástrofes añade un componente crítico de desorientación y pánico: «Estas catástrofes que siempre son de noche, donde la mayoría de la gente está en su casa, donde no sabe qué pasa…». Sin embargo, destaca un factor providencial que evitó una tragedia humana masiva:
«Soy un convencido de que no se llevó a nadie, no tuvimos que lamentar pérdidas humanas, porque no se cortó la luz. Si alguien se hubiera electrocutado, te tendría que decir otra cosa. Pero al no cortarse la energía… a ninguno le tocó trabajar en un lugar a oscuras. Donde había una luz, había que ir a ver si no había nadie dentro».
El doble impacto del agua: de los desagües urbanos al desborde de ríos y arroyos
El rescate y el despliegue contaron con testimonios impactantes entre los propios efectivos y vecinos, recolectados tras el diálogo entre los veteranos del cuerpo:
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El Callejón y la zona de Ernesto Tornquist: Bomberos como Gustavo De Vizia o el recordado «Cacho» Grens vivieron el impacto en carne propia. Grens sufrió un doble golpe: primero, el anegamiento pluvial generado por el agua que bajaba masivamente desde la Avenida San Martín y el barrio San Bernardo (en una época previa al asfaltado y con zanjones obstruidos). Luego de limpiar su vivienda y disponerse a tomar unos mates con su hijo, la creciente del río rebasó la costanera y la zona donde hoy están las instalaciones del club. «Sacó a 14 o 15 personas él solo, porque había mucha gente grande alrededor, gente que no sabía qué pasaba, gente que no se quería ir».
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Rescates al límite en Valle Hermoso: La dotación que ingresó en el Móvil 3 a la zona de Valle Hermoso debió maniobrar en condiciones extremas. «El agua pasaba por abajo de las pedalinas. Estamos hablando de un camión que debe tener un metro veinte a la altura de las puertas. Y bueno, con sogas, con lo que había…». Durante los despliegues a pie, el bombero Eduardo Caballero cayó en una profunda zanja correspondiente a la obra de red de agua, logrando ser rescatado con cuerdas gracias al aplomo y conocimiento del terreno del personal.
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Crecientes récord de 9 metros y la evacuación por el Puente Negro: En Villa Arcadia, las mediciones marcaron una marca histórica de 9 metros de altura en las barandas del actual Puente Pambianco. La violencia del torrente desprendió eucaliptos añosos de la Plaza Eva Perón que trabaron la estructura, imposibilitando la evacuación convencional y obligando a utilizar las vías del ferrocarril a través del Puente Negro.
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Infraestructura municipal bajo el agua: La magnitud del desborde llegó a cubrir por completo las piletas municipales y los vestuarios hasta el techo. Las aguas pasaban a un metro del galpón del cuartel.
Factores clave y previsión: el aviso desde «Los Recovecos»
La dotación de aquel momento estaba compuesta por solo 23 bomberos (la mitad del personal actual), con menor equipamiento tecnológico y vehículos más reducidos.
Un factor clave para alertar a la población y preparar las salidas fue la comunicación temprana que realizaban los vecinos Charlie y Roy Simon desde el establecimiento «Los Recovecos» (sobre la Ruta 76), quienes advertían con 1:45 a 2 horas de anticipación el comportamiento de la naciente de la cuenca.
«Cerca de las 19 horas llamó Charlie esa noche a bomberos… dijo que veía que venía desbordando como nunca». La lluvia torrencial alcanzó su pico a las 20:00 y la ola de impacto principal llegó pasadas las 23:00.
Afortunadamente, el evento no coincidió con un fin de semana largo (como el del 12 de octubre inmediato), lo que evitó encontrar a cientos de turistas acampando en la ribera del río.
El panorama actual: casi 5 veces más población y zonas de riesgo edificadas
Al ser consultado sobre el escenario actual de Sierra de la Ventana, Jorge Juan expresó serias dudas y preocupación ante el acelerado crecimiento urbano:
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Construcción en planicies de inundación: Se han levantado cientos de viviendas y complejos sobre terrenos que en 2003 quedaron tapados por el agua. «Estamos complicados… nosotros que somos de acá y que lo vimos sabemos que se inundaron, pero es muy difícil. Te ponés a hablar con gente que construyó y le decís ‘el Sauce llegó hasta ahí’ y te dicen ‘no, no puede ser'».
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Obstrucción de vías de escape del agua: Se han generado estrechamientos del cauce bajo los puentes y construcciones linderas en sectores que históricamente sirvieron como desagüe y vía de escape natural del cauce en crecidas desbordantes.
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Malla de contención e infraestructura: Si bien la meteorología hoy es más precisa y previsible, la localidad alberga una densidad poblacional considerablemente mayor.
Asignatura pendiente: la necesidad de un plan de evacuación formal
Finalmente, el ex jefe bombero remarcó la importancia de consolidar y reflotar los protocolos de emergencia preventiva con participación ciudadana:
«De cualquier forma… es algo pendiente también para esta comunidad, tener un plan de evacuación ante una emergencia».
Recordó que en su momento existió un trabajo integral que involucró a bomberos, docentes, municipio y policía, donde se contemplaban mapas detallados por manzanas, jefes y segundos jefes de manzana para el relevamiento permanente de residentes nuevos.
Jorge Juan concluyó rindiendo un cálido homenaje a la comunidad y a sus excompañeros:
«Mis respetos a todos por el trabajo que se hizo: bomberos, municipalidad, gente particular… gracias a ellos hoy es una anécdota sin víctimas fatales, y eso no tiene precio».


































































