En una entrevista exclusiva emitida durante el programa “Un mate y un Café” por FM Reflejos, el Dr. Juan Miguel Bayo Fina abordó los alcances de una prometedora investigación realizada en el Laboratorio de Hepatología Experimental y Terapia Génica del Instituto de Investigaciones en Medicina Traslacional (Universidad Austral-CONICET).
Diagnóstico tardío y los límites de los tratamientos actuales
Durante la conversación, el Dr. Bayo Fina precisó la complejidad del escenario clínico que enfrentan los pacientes con tumores hepáticos:
«Para entender un poquitito lo que encontramos con nuestro grupo de investigación es importante entender la problemática. Es un hallazgo en un tipo de cáncer que es el cáncer de hígado más frecuente y el punto importante del problema es que la mayoría de los pacientes, como es una enfermedad que es bastante silente hasta que está muy avanzado, son diagnosticados cuando el tumor es muy grande o está diseminado. Entonces, ¿cuál es la problemática? Que los tratamientos que la pueden curar al tumor no lo vamos a poder aplicar. Y eso es, más o menos, en un 60% de los pacientes.»
Respecto a la diferencia entre la quimioterapia tradicional y las nuevas herramientas biológicas, el investigador detalló:
«La quimioterapia trata de matar al tumor, a las células tumorales. La inmunoterapia, lo que trata de hacer es estimular el sistema inmune, que es el sistema en nuestro cuerpo que trata de erradicar ya sea infecciones como tumores. Lo que pasa es que el tumor, obviamente, tiene mecanismos de freno contra ese sistema inmune para justamente no ser erradicado. Sin embargo, solo un tercio de los pacientes responde a este tratamiento mientras que el 60, 70% no van a presentar ningún tipo de mejoría a pesar de que uno les dé inmunoterapia. Entonces, hay mucho interés en el ámbito científico de desarrollar cosas que puedan potenciar la inmunoterapia.»
Sobre las causas que condicionan la detección temprana de la patología, Bayo Fina puntualizó que aproximadamente un 40% de los casos se detectan en estadios iniciales, generalmente en pacientes bajo seguimiento preventivo por afecciones crónicas previas —como cirrosis, hígado graso o hepatitis virales—. No obstante, una importante franja de la población no manifiesta sintomatología hasta que la lesión tumoral adquiere dimensiones considerables.
El descubrimiento: la inhibición de la proteína SMYD2
Al profundizar sobre el mecanismo biológico descubierto por el equipo, el codirector del estudio destacó la identificación de una molécula clave en la evasión tumoral:
«Lo que encontramos en particular en este caso es que hay una proteína que se llama SMYD2 en el tumor [que hace que] el sistema inmune bien o no pueda llegar o si llega no pueda erradicar el tumor porque actúa de forma defectuosa. Entonces, después más adelante en el trabajo lo que encontramos es que utilizando un fármaco experimental contra esta proteína SMYD2 lo que podemos hacer es hacer que el tumor se achique.»
«Pero no solo eso, si además en lugar de darle solo el fármaco experimental le damos una combinación del fármaco experimental con inmunoterapia lo que tenemos es un efecto sinérgico y esto quiere decir que el efecto es mayor que el efecto que tenía cada uno de los tratamientos por separado entonces se potencian entre sí.»

Equipo de trabajo y proyecciones hacia la fase clínica
El desarrollo de este proyecto requirió años de labor científica interdisciplinaria. Aunque la trayectoria del laboratorio se remonta al año 2005, la fase experimental específica de este trabajo inició en el año 2020 y contó con la participación de más de diez profesionales. Entre ellos, se resaltó la labor de la primera autora de la publicación, Bárbara Bueloni, estudiante doctoral que ejecutó la mayor parte de los ensayos, junto con el aporte de otros becarios e investigadores de la institución.
En relación con el estado actual de la investigación y las etapas futuras para trasladar los resultados al ámbito clínico, el Dr. Bayo Fina expuso:
«Nosotros hicimos hasta ahora lo que se llama demostraciones de la prueba de concepto. ¿Cuál es el problema? Que la droga que estamos probando no es adapta para el consumo humano. Tenemos que desarrollar un nuevo fármaco que tenga las características necesarias para poder ser administrado a su humano, es decir que dure lo suficiente en la sangre, que tenga disponibilidad si es tomado como una pastilla [o] no sea necesario tal vez hacer una inyección intravenosa.»
«Una vez que uno encuentra un fármaco con esas condiciones, lo que va a hacer falta es hacer pruebas de toxicología en animales, demostrar que en un animal esta droga no es tóxica. Una vez que pasamos ese punto, entonces ahí recién se entra en el camino de las fases clínicas y eso se realiza en pacientes. El camino que queda por delante es muy largo, quedan aproximadamente probablemente entre 10 y 15 años hasta que esto sea aprobado.»
Asimismo, aclaró que la evaluación de eficacia biológica suele realizarse mayoritariamente en modelos murinos (ratones), reservando especies de mayor complejidad biológica, como los cerdos, para estudios avanzados de toxicología gracias a la similitud de su sistema digestivo con el del ser humano. Además, anticipó la posibilidad de probar este enfoque farmacológico en otros tipos de cáncer que presentan resistencia a la inmunoterapia, tales como el cáncer de colon y recto, páncreas, y tumores de cabeza y cuello.
La situación del financiamiento científico
Consultado sobre la continuidad del proyecto y los recursos requeridos para completar las etapas sucesivas, el investigador advirtió sobre la parálisis en los fondos estatales y la necesidad de buscar financiamiento en el sector privado:
«Actualmente nosotros no tenemos el financiamiento para continuar con los distintos pasos. La mayoría de estos financiamientos solían provenir de la propia universidad donde nosotros estamos trabajando así como del Estado Nacional a través de distintos organismos. Ahora actualmente lo que tenemos son los fondos de la universidad, los del Estado Nacional están un poco paralizados, prácticamente no hay ningún tipo de financiamiento.»
«El proceso que sigue adelante es muy costoso, cada paso demanda una inversión de dinero mucho mayor que el anterior. En general si uno logra hacer los contactos adecuados probablemente más o menos en el estadio que estamos nosotros en este momento podríamos empezar a hacer contactos con empresas, con la industria farmacéutica, que es lo que tenemos planeado hacer a futuro.» «Inevitablemente en la ciencia con dinero se va más rápido que sin dinero.»
Un vínculo personal con la región
En el inicio y cierre de la entrevista, el Dr. Bayo Fina compartió su entusiasmo por el paisaje de Sierra de la Ventana, destacando las bondades de la zona para la práctica de actividades al aire libre:
«Es un bellísimo lugar, a mí me gusta mucho todo lo que es el trekking o la escalada en roca y la verdad que era un lugar que hubiera mirado para todos lados y con esas sierras tan bellas y ese paisaje tan hermoso, la verdad que son unos privilegiados.»
































































