La renuncia de Ferraresi a la intendencia de Avellaneda activó el primer movimiento en la competencia por la sucesión bonaerense. La PASO como único mecanismo para dirimir las internas. Massa coquetea entre la presidencial y la Gobernación y promete reaparecer en público después del Mundial.
No es oficial, pero la fecha está marcada en los calendarios electorales de toda la dirigencia política: el 20 de julio, el día después de la final de la Copa Mundial de Fútbol, empieza la campaña. No lo advierte solo el Gobierno, sino que el panperonismo trabaja con la misma premisa. La renuncia de Jorge Ferraresi a la intendencia de Avellaneda, la visita de Sergio Massa a la UNSAM y hasta el recrudecimiento de la interna entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof responden a la misma urgencia: comenzó la carrera por la instalación de las candidaturas y ninguno quiere quedarse atrás en la pelea por la última gran trinchera del peronismo, la Provincia de Buenos Aires.
El paso al costado de Ferraresi y su reemplazo por su esposa, Magdalena Sierra, activó el primer movimiento visible en la competencia por la sucesión bonaerense. La madre de todas las batallas y uno de los motivos fundamentales que explican, por estas horas, la guerra declarada del cristinismo a Kicillof. La Gobernación de la Provincia de Buenos Aires representa, para muchos dirigentes kirchneristas, la base de la resistencia a Javier Milei. Ya sea porque concentra el núcleo duro del voto kirchnerista, decisivo para la elección nacional, o porque será la base desde la que el peronismo reorganizará su oposición si Milei logra la reelección.
No es cualquier elección: la disputa por el control de PBA es, para muchos, casi tan importante como la presidencial. Ferraresi es uno de los peronistas de peso que se perfilan para suceder a Kicillof, pero no el único. Ni siquiera es el único kicillofista. Además del histórico intendente de Avellaneda, que fue vicepresidente del Instituto Patria durante ocho años hasta la pelea con La Cámpora, son varios los dirigentes del Movimiento Derecho al Futuro –la agrupación que lidera Kicillof– que se anotan en la carrera.

Jorge Ferraresi junto a Julio Alak, Mario Secco y Fernando Espinoza
Uno es el ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, quien levantó el perfil luego de encabezar la boleta por la Primera Sección Electoral el año pasado. Katopodis no forma parte del grupo originario de Kicillof, pero supo hacerse un lugar en el círculo chico y hoy es uno de los pocos referentes del kicillofismo que todavía mantiene vasos comunicantes con el cristinismo. Fue el único, incluso, que participó del acto en Parque Lezama que encabezó Máximo Kirchner por el aniversario de la detención de Cristina Fernández de Kirchner.
Los otros dos son el intendente de La Plata, Julio Alak, y el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco. Alak es uno de los intendentes más activos del MDF y es uno de los primeros que presentó a Kicillof como candidato a presidente, aún cuando ni el mismo gobernador se posiciona oficialmente como tal. “Carli” Bianco, mientras tanto, es la mano derecha del gobernador, lo acompaña desde hace años y es una de las representaciones más fieles de la continuidad del proyecto kicillofista.
Pero eso es solo en el kicillofismo: La Cámpora y el massismo también disputan el sillón de la Gobernación, por lo que los postulantes del MDF saben que solo uno de ellos podrá ser el heredero de Kicillof en la interna peronista. “Será quien esté mejor posicionado cuando llegue el día”, desliza uno de los que se anotan en la carrera.

Una cosa es segura: Kicillof está decidido a resolver la discusión con una interna. No solo para la candidatura presidencial, sino que también para quien vaya a sucederlo en PBA. “No hay problema en definir las candidaturas por elecciones”, aseguró el jueves pasado, durante un plenario con toda la militancia del MDF. Allí, con muchos de los postulantes reunidos, Kicillof pidió “no caer en provocaciones” del cristinismo y ratificó su decisión de resolver la candidatura por la Gobernación bonaerense con una PASO.
Kicillof, tal como contó eldiarioAR, se resiste a canjear la bendición de Cristina a su aventura presidencial a cambio de ceder la definición del candidato bonaerense. Esa negativa, sostienen en ambos campamentos, llevó la interna peronista a un punto de no retorno.
“Cristina quiere algo que Axel no le va a dar”, explica un dirigente peronista con diálogo con ambas terminales de la interna kirchnerista. ¿Qué quiere? Que la candidatura por la Gobernación sea para un dirigente designado por ella. “A ella lo único que le interesa es conservar PBA. Es lógico que quiera designar al candidato”, razona una dirigenta cristinista.
El regreso de Massa
Después de varios amagues, Sergio Massa se propone reaparecer en la escena pública por primera vez desde que perdió el ballotage contra Milei en 2023. El ex ministro de Economía del Frente de Todos había planeado volver al ruedo a mediados de 2024 con la presentación de un libro que, finalmente, nunca hizo. Massa creía que, para entonces, la crisis generada por el programa económico de Milei le permitiría retomar sus advertencias durante la campaña 2023, pero los niveles de adhesión al Presidente lo llevaron a optar por el silencio. Hasta ahora.
El tigrense tiene planeado retomar en público la actividad política, que nunca dejó de hacer, una vez que finalice el Mundial. Ya se mostró por la UNSAM el último viernes, a dónde fue a celebrar el recibimiento de su hija y, luego, se quedó para ver el Mundial en una de las aulas de la universidad. El objetivo de Massa es ese: apariciones de bajo perfil, luego difundidas con alguna foto o video, participando de diferentes actividades con representantes de algunos de los sectores más golpeados por la gestión libertaria. “Massa está para escuchar”, explica un dirigente de confianza.

Massa quiere ser candidato en 2027, aunque todavía no tiene en claro para qué. En un asado con dirigentes de La Cámpora y el massismo en abril, Massa bromeó con Federico Otermín y Federico Achaval con que él estaba para ir a una interna por PBA. Pero en su entorno advierten que, si Milei vuelve a caer en las encuestas, buscará ir por la presidencia.
“El candidato de PBA va a ser quien más apoyos entre los intendentes consiga”, señalan en el massismo, desde donde comenzaron a activar los contactos con los jefes municipales en el marco de la discusión por la reforma electoral de la Provincia (y el debate por la reelección indefinida de los intendentes). Su esposa, la referente peronista Malena Galmarini, encabeza la comisión de Reforma Política en el Senado bonaerense y es quien está ordenando las discusiones.
El Frente Renovador se opuso siempre a la reelección indefinida de los intendentes, pero en el massismo dejan abierta la puerta a la negociación. “Massa es un pragmático”, señala un dirigente massista. Una frase que, por estas horas, puede aplicarse tanto a la reforma electoral, la candidatura presidencial o la candidatura a la Gobernación. Eso sí: cualquier aventura, sospecha Massa, necesitará tener el okey (y los votos) de Cristina.
María Cafferata – elDiarioAR



































































