El 6 de julio se conmemora el Día Mundial de la Zoonosis, una fecha clave en la salud pública destinada a concientizar sobre las enfermedades infecciosas transmitidas de animales a seres humanos (y viceversa). Esta efeméride resalta la profunda conexión entre la salud humana, animal y ambiental, un enfoque moderno conocido globalmente como «Una Sola Salud» (One Health).
El origen: Louis Pasteur y el hito de 1885
La elección de esta fecha rinde homenaje al científico francés Louis Pasteur. El 6 de julio de 1885, Pasteur cambió el rumbo de la medicina al administrar con éxito la primera vacuna antirrábica a Joseph Meister, un niño de 9 años que había sido brutalmente mordido por un perro con rabia.
Este hito científico demostró que era posible interceptar y neutralizar una enfermedad mortal transmitida por un animal mediante la inmunización artificial. El trabajo de Pasteur sentó las bases de la microbiología moderna y la vacunología, salvando millones de vidas y demostrando que la prevención en el reservorio animal es la barrera más efectiva para proteger a las personas.
Situación actual de las zoonosis en la Argentina
En nuestro país, el escenario epidemiológico muestra que las enfermedades zoonóticas continúan siendo un desafío crítico de salud pública y exigen una estricta vigilancia veterinaria y médica. El panorama sanitario local presenta puntos de alta preocupación:
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Hantavirus y Leptospirosis: Ambas patologías, muy ligadas al control de roedores silvestres y periurbanos, registran incrementos inusuales. El hantavirus mantiene focos activos en el norte del país (como Salta) y en la provincia de Buenos Aires, registrando tasas de letalidad que promedian el 34%. La leptospirosis, por su parte, sumó decenas de casos confirmados vinculados a factores ambientales y climáticos.
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Psitacosis: Transmitida principalmente por la inhalación de secreciones de aves infectadas (como loros y cotorras), esta enfermedad respiratoria experimentó un aumento del 165% en la región central del país respecto a la media de los últimos cinco años, fuertemente asociada al comercio ilegal de fauna y al contacto directo con aves silvestres.
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Rabia y el fenómeno de derrame (Spillover): Aunque la rabia canina está controlada en gran parte del territorio gracias a las campañas de vacunación, el ciclo aéreo (en murciélagos insectívoros) sigue muy activo. Se han detectado casos de rabia en felinos domésticos contagiados por murciélagos, lo que enciende las alarmas sobre la necesidad innegable de vacunar anualmente a perros y gatos.
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Encefalomielitis Equina del Oeste (EEO): Tras el brote masivo que afectó al país en 2024, la vigilancia y la obligatoriedad de la vacunación en equinos mayores de dos meses siguen siendo la principal herramienta de contención.
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Zoonosis endémicas y productivas: Enfermedades estructurales como la brucelosis (que afecta tanto a ganado como a caninos), la tuberculosis bovina, la triquinosis y la hidatidosis siguen bajo estrictos programas de control del SENASA e INTA, dado su alto impacto tanto en la salud de las comunidades rurales como en la economía ganadera y las exportaciones.
El rol clave de la prevención local:
Más del 60% de las enfermedades infecciosas humanas conocidas son de origen zoonótico. La tenencia responsable de mascotas, la vacunación antirrábica anual, el control de plagas y evitar el contacto con fauna silvestre son los pilares comunitarios para cortar la cadena de transmisión.



































































