En el marco del primer aniversario de su conformación, los integrantes de la comisión directiva realizaron un balance del crecimiento institucional, destacaron que ya alcanzaron los 930 socios y adelantaron que lo recaudado permitirá quedar muy cerca de saldar la compra de las 21 camas eléctricas para el centro de salud.
En diálogo con FM Reflejos, María José Poch y Ricardo Gonda, miembros de la Cooperadora del Hospital Municipal Dr. Alberto Castro de Tornquist, compartieron su alegría y agradecimiento tras la masiva respuesta de la comunidad en la tallalinada organizada el pasado domingo en las instalaciones del Centro de Jubilados local.
El evento, que reunió a entre 170 y 180 personas y dejó una lista de espera por falta de espacio físico, marcó el cierre de un primer año de gestión calificado como «un boom» por la propia comisión.
Un trabajo a pulmón y el respaldo de la comunidad
Para Poch, quien transita su primera experiencia en una comisión institucional, el respaldo superó cualquier temor inicial:
«Estábamos re asustados porque es todo nuevo para nosotros y la verdad que la gente respondió un montón; nos llamaron cualquier cantidad de personas apoyándonos con publicidades, regalos y donaciones de fideos, quesos y carnes».
Asimismo, destacó el esfuerzo familiar y vecinal para llevar adelante la jornada: «Somos muy poquitos en la comisión, pero gracias a Dios tenemos el apoyo de la familia. Los mozos fueron nuestros hijos, maridos y amigos; se hizo todo a pulmón».
Por su parte, el tesorero de la institución, Ricardo Gonda, enfatizó el carácter distrital del apoyo recibido : «Todo lo que hizo la cooperadora ahora es simplemente por la gente y por el partido; gente de Villa Ventana, Sierra de la Ventana, Saldungaray. Esto es de todos ellos». Gonda también expresó un especial agradecimiento a Graciela Ibarrola, encargada de la cocina, y al Centro de Jubilados por ceder las instalaciones de forma gratuita.
Estadísticas que sorprenden: 930 socios en un año
Uno de los datos más destacados de la entrevista fue el vertiginoso crecimiento de la masa societaria, una cifra inusual para entidades locales. «Llegamos a 930 socios y es un montón en un año» , detalló Gonda, explicando que el flujo de colaboradores no se detiene.
Actualmente, la cooperadora mantiene una cuota social accesible de 2.400 pesos anuales (que pasará a ser de 3.000 pesos mensuales a partir de julio) con el objetivo explícito de que «todo el mundo pueda participar y ser partícipe del hospital».
Cuentas claras y equipamiento para el Hospital
Respecto al destino de los fondos, Gonda recordó que el objetivo principal de la cooperadora siempre ha sido adquirir bienes para que los usuarios del hospital transiten su internación con mayor comodidad.
A lo largo de este primer año, gracias a grandes donaciones particulares, el aporte de los socios y la articulación institucional, se lograron avances históricos:
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Camas Eléctricas: Se adquirieron 21 camas a control remoto importadas. Lo recaudado en la tallalinada permitirá quedar «bastante cerquita» de saldar la cuenta total con el proveedor.
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Mobiliario Clínico: Se incorporaron 25 mesas flotantes para comer y 16 mesitas de luz nuevas para renovar el equipamiento antiguo.
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Infraestructura: La Fundación Banco Provincia donó 8 equipos de aire acondicionado, se sumaron 8 biombos y el municipio acompañó con la pintura a nuevo de todas las habitaciones.
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Shock Room: La incorporación de una cama especial para esta área clave generó un «aluvión» de vecinos que decidieron abonar el año completo de la cuota para respaldar el proyecto.
Coordinación con el sector de Salud
Finalmente, los integrantes de la cooperadora aclararon que cada paso se da en absoluta sintonía con las autoridades y el personal de salud, manteniendo una comunicación fluida con la Secretaría de Salud y con Romanela Bergesio para coordinar las necesidades prioritarias.
«Cada vez que queremos comprar algo, siempre consultamos a los médicos o a las enfermeras y todo tuvo el visto bueno de ellos. Tenés que ir a la fuente. Así supimos qué camas se necesitaban para facilitar también el trabajo de fuerza que hace el personal».
Con la mirada puesta en el futuro, una vez saldado el compromiso de las camas clínicas, la cooperadora ya proyecta nuevos objetivos, como equipar las ambulancias con desfibriladores, bajo la premisa de que «todo lo que se logra va a ser en beneficio de la gente que lo tenga que usar».
Fotos Gentileza de Noticas Tornquist








































































