El flamante presidente de la UCR bonaerense dialogó con FM Reflejos sobre el desafío de reconstruir la institucionalidad del partido. Con una fuerte autocrítica sobre los resultados electorales en distritos como Tornquist, Balbín apuesta a un esquema de diálogo y presencia territorial para recuperar el vínculo con la clase media y los sectores productivos de la provincia.
Emiliano Balbín asume la conducción de la Unión Cívica Radical de la Provincia de Buenos Aires en un momento que define como una «nueva etapa». Su designación, surgida de un amplio consenso entre los diversos sectores internos, busca dejar atrás un proceso de «desencuentros» que afectó el desempeño electoral reciente. Según el dirigente, su perfil se caracteriza por el diálogo y la búsqueda de síntesis, evitando la confrontación interna para concentrar las energías en representar de la mejor manera a las regiones bonaerenses.
Al ser consultado sobre la realidad local, Balbín fue tajante al analizar la debilidad del partido en la última elección, donde el radicalismo de Tornquist quedó sin representación en el Concejo Deliberante. Atribuyó este resultado a una «decisión estratégica desacertada» a nivel provincial, comparando la falta de estructura competitiva con la situación de Colapinto, un piloto sin el respaldo técnico adecuado.
No obstante, celebró que hoy el 90% de los distritos —incluido Tornquist— han logrado conformar listas de unidad. Este orden institucional es, para Balbín, la piedra angular para «dar vuelta la página» y construir una oferta competitiva que permita al partido aspirar a las 135 intendencias y a la gobernación en el futuro.
Una agenda de cara a la crisis social
Invocando el legado de su abuelo, Ricardo Balbín, el legislador enfatizó la necesidad de «abonar al partido» para interpretar las carencias de una sociedad fragmentada. En su diagnóstico social, destacó:
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Realidad del trabajador: Señaló con preocupación que hoy en la provincia, aun teniendo empleo, muchos ciudadanos no logran superar el límite de la pobreza.
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Crisis en servicios básicos: Criticó las deficiencias estructurales en salud (mencionando específicamente la situación de IOMA), seguridad y educación.
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Presencia territorial: Reafirmó su compromiso de recorrer los 135 municipios para poner en valor la red de comités y la capilaridad del partido.
Proyección política
El objetivo central de la nueva conducción es consolidar liderazgos claros y un proyecto que vuelva a sintonizar con la clase trabajadora, las Pymes y el productor agropecuario. Balbín concluyó que el radicalismo posee los valores y la sensibilidad necesaria para ofrecer una alternativa de gobierno, siempre apoyada en la fortaleza de sus 27 intendentes y su representación en los consejos escolares de toda la provincia.































































