La Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) presentó su último informe sectorial correspondiente al primer bimestre del año, revelando un escenario crítico marcado por la retracción del consumo, la acumulación de stocks y una alarmante tensión en la cadena de pagos y el empleo.
Durante los meses de enero y febrero de 2026, las ventas de indumentaria registraron una caída promedio del 8,4% interanual. Esta cifra consolida una tendencia negativa que se arrastra desde 2024. Según el relevamiento, el 63% de las empresas sufrió una disminución en sus niveles de facturación, mientras que solo un 30% reportó incrementos leves. La falta de demanda se posiciona hoy como la principal preocupación para 8 de cada 10 empresarios del sector.
Atrapados entre costos y falta de liquidez
Uno de los datos más preocupantes del informe es la imposibilidad de las empresas para trasladar el aumento de sus costos operativos a los precios de góndola.
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El 50% de las firmas manifestó no haber podido realizar traslados de costos.
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Un 43% apenas logró trasladar menos de la mitad de los aumentos sufridos.
Esta parálisis en los precios, sumada a la baja demanda, generó que el 50% de las empresas alcance niveles de stock «excesivos», la cifra más alta registrada en el último año y medio.
Crisis en la cadena de pagos y el empleo
La asfixia financiera ha comenzado a erosionar el cumplimiento de las obligaciones. El grupo de empresas que se mantenía sin atrasos significativos en sus pagos se desplomó del 40% al 21% en solo dos meses. Actualmente, el 60% de las firmas presenta atrasos ocasionales en sus compromisos financieros.
El impacto más doloroso de esta coyuntura se observa en el mercado laboral:
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Despidos: Ya representan el 21% de las medidas laborales adoptadas, con un incremento de 7 puntos porcentuales respecto al bimestre anterior.
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Vacantes: El 25% de las empresas ha optado por no cubrir los puestos de trabajo que quedan vacantes tras renuncias voluntarias.
Perspectivas desalentadoras
Hacia el corto plazo, el clima empresarial es de marcado pesimismo. El 60% de los consultados prevé que la situación se mantendrá estancada en el próximo trimestre, mientras que las expectativas calificadas como «muy malas» crecieron 5 puntos porcentuales en este último periodo. Solo un escaso 16% de los industriales mantiene una visión optimista sobre una posible recuperación cercana.































































