Tras el paso del temporal de lluvia, la región vive una jornada de miércoles marcada por el cielo despejado y temperaturas agradables. Sin embargo, el alivio será breve: se espera que a partir de la medianoche el viento del sector norte se intensifique de manera brusca, dando paso a un jueves nublado, con fuertes ráfagas y la probabilidad de chaparrones hacia el final del día.
Luego de los cuantiosos registros de agua caída que afectaron a toda la zona en los últimos días, el clima otorgó finalmente una tregua este miércoles. La jornada comenzó con un amanecer marcadamente frío, registrándose una temperatura mínima de 8 grados, lo que obligó a los vecinos a salir con abrigo temprano. No obstante, el sol pleno ayudará a que el termómetro ascienda hasta alcanzar una máxima muy agradable de 23 grados durante la tarde, en un contexto de vientos que se mantendrán en calma durante toda la mañana bajo cielos totalmente despejados.
Este escenario de estabilidad comenzará a desvanecerse al caer el sol. Aunque el atardecer presentará apenas un leve aumento de brisas suaves desde el norte, la situación cambiará radicalmente a partir de la medianoche. El viento comenzará a soplar con una fuerza creciente que se volverá muy intensa hacia el mediodía del jueves, momento en el que se esperan ráfagas que podrían alcanzar los 60 kilómetros por hora.
Para la jornada de mañana, el ambiente se tornará notablemente más inestable. A pesar de que la temperatura se ubicará en un rango menos frío, oscilando entre los 15 grados de mínima y los 25 grados de máxima, el cielo perderá su brillo actual. La nubosidad irá en aumento desde la mañana hasta quedar completamente cubierto el resto del día. Esta acumulación nubosa, impulsada por el intenso viento del norte, derivará en una atmósfera propicia para la llegada de chaparrones aislados una vez que caiga la noche, marcando el regreso de la inestabilidad a nuestra región.




























































