Tras el impacto de la última sudestada, la periodista Monica Carmelino analizó en FM Reflejos un cierre de temporada de contrastes. Mientras el ladrillo sigue consolidándose como un resguardo seguro para el capital pese al freno en la construcción, el sector comercial enfrentó un verano de «paseo pero poco gasto», donde el cuidado del bolsillo y la escasez de alquileres permanentes marcaron el pulso de la economía local.
Monica Carmelino, periodista de Noticias Monte Hermoso, analizó el cierre de una temporada marcada por una fuerte sudestada, la disparidad en la ocupación y condiciones laborales que calificó como «leoninas». Destacó que, aunque hubo picos de afluencia, el gasto de los turistas fue notablemente bajo-
La ciudad balnearia de Monte Hermoso atraviesa el cierre de febrero con un balance agridulce, marcado recientemente por la fuerte sudestada del martes 24 que afectó principalmente al sector céntrico. Según relató la periodista Monica Carmelino, el fenómeno climático hizo que el mar llegara rápidamente a las carpas, paradores y la rambla, provocando destrozos materiales ante los cuales la comunidad ya tiene cierta gimnasia de respuesta: «Como siempre, afectó más al sector céntrico. Cuando hay una sudestada, el mar rápidamente llega a las carpas, los paradores y la rambla. Como ahora, que rompió todo. Los montehermoseños estamos un poco habituados a eso. Al otro día ya sale la gente del municipio trabajando a más no poder».
Respecto al movimiento turístico, Carmelino señaló que si bien enero tuvo una gran afluencia de gente, febrero mostró una caída lógica vinculada al inicio del ciclo lectivo que retrae a un gran sector del público habitual. La característica principal de este verano fue el cuidado extremo del bolsillo, observándose una tendencia donde la gente pasea mucho pero consume poco: «Hubo mucha ocupación en enero, no sé si plena, pero mucha mucha gente. En febrero no tanto. Tengamos en cuenta, que el inicio de clases hay un gran sector que ya no viene. Y lo que hemos visto, es que la gente anda mucho, pero gasta poco. Y en los negocios, la gente preguntando precios». Hubo, no obstante, momentos de saturación muy puntuales como el fin de semana de Carnaval, donde se registraron esperas de hasta veinte personas en restaurantes, o la tradicional semana del primero de enero con el show de fuegos artificiales.
En cuanto al panorama económico local, la periodista observó un freno en la construcción debido a la situación nacional, aunque destacó que el mercado inmobiliario sigue siendo percibido como un refugio seguro para la inversión, a pesar de que los alquileres permanentes para los residentes se han vuelto escasos y excesivamente caros. Uno de los puntos más críticos del balance fue la situación laboral de temporada, la cual Carmelino calificó como «leonina» debido a jornadas de diez horas sin descansos ni aportes por sueldos que rondan el millón quinientos mil pesos: «Hay mucha rotación de personal, porque los sueldos no son buenos. Antes vos hacías la temporada y te quedaban unos pesitos. Hoy ya no pasa, acá un sueldo bueno por 10hs de trabajo nadie paga más que $1.500.000 de pesos, sin descansos, sin aportes, es muy leonina. Hoy la gente ya no está esperando la temporada para trabajar». Esta precariedad provoca que muchos vecinos ya no esperen la temporada para trabajar, dejando al empleo público y a la estructura municipal, con casi mil empleados locales, como el principal y más seguro sostén económico de la localidad.



































































