En el marco de las celebraciones por el 118° aniversario de Sierra de la Ventana, la comunidad se reunió para homenajear su historia y sus raíces. Entre los presentes se destacó la figura de Diego Meyer, bisnieto de Diedrich Daniel Meyer, fundador de la localidad, quien compartió anécdotas familiares que entrelazan el amor, la visión de progreso y el compromiso con la tierra sino que también unió los destinos de su familia con el célebre Francisco Salamone.
El aniversario de Sierra de la Ventana permitió rescatar las raíces de su fundación a través del relato de Diego Meyer, bisnieto de Diedrich Daniel Meyer. El fundador fue un empresario de origen alemán que adquirió las tierras de la zona a finales del siglo XIX y se convirtió en el gran impulsor del desarrollo del pueblo. Su visión fue estratégica: Meyer visualizó el potencial turístico de las sierras y fue el responsable de las primeras urbanizaciones y de las plantaciones de árboles que hoy caracterizan al paisaje forestado de la región.
La historia del pueblo está intrínsecamente ligada a su generosidad. Se toma como fecha de fundación el 17 de enero de 1908, coincidiendo con la inauguración de la estación de ferrocarril, terreno que el propio Meyer cedió para permitir el paso del tren. Incluso el nombre del destino fue parte de su legado: originalmente la estación se llamaba «Sauce Grande», pero él promovió el cambio a Sierra de la Ventana para identificar a la localidad con el famoso hueco natural del cerro. Además, entre sus múltiples aportes, Meyer fue el responsable de la donación del predio para el Golf Club, un hito que hasta el día de hoy define el perfil social de la Comarca.
Una historia de amor que cruzó fronteras
Más allá de los hitos urbanísticos, Diego Meyer reveló una faceta íntima de la fundación: una historia de amor que trajo a su bisabuelo de regreso desde Alemania. Diedrich Meyer (conocido familiarmente como Diego) conoció en Buenos Aires a Josefina Ferro Montaldo, una joven de ascendencia italiana nacida en Venezuela.
A pesar de que en aquel entonces Josefina estaba casada con un jefe de policía —quien falleció trágicamente en un combate en la Plaza Libertad—, el destino los volvió a unir. Al recibir un telegrama en Alemania informándole que Josefina había quedado viuda, Diedrich no dudó en cruzar el océano para casarse con ella y formar la familia que daría origen al linaje de los Meyer en la región.
El Golf Club: Una «Cancha Natural» única en Sudamérica
Uno de los puntos más emotivos y detallados del testimonio de Diego Meyer fue la referencia al Golf Club Sierra de la Ventana, institución que nació gracias a la visión y generosidad de su bisabuelo, Diedrich Daniel Meyer, quien donó las tierras para su creación.
La filosofía del diseño: Respeto por la orografía
Diego Meyer enfatizó que la cancha no es un producto de la ingeniería moderna que modifica el paisaje, sino una adaptación al mismo. Según sus palabras, se trata de una «cancha natural», un concepto que la distingue de la mayoría de los campos de golf contemporáneos.
Meyer destacó que, a diferencia de las canchas actuales donde se utilizan grandes máquinas para crear lomas y depresiones artificiales, en Sierra de la Ventana se respetó la orografía original. «Se aprovechó lo que la naturaleza brindaba», señaló, resaltando que los desafíos del juego están impuestos por el terreno mismo.
En lugar de lagunas artificiales, el diseño integra los cursos de agua existentes. Meyer recordó cómo los arroyos de la zona funcionan como «hazards» naturales que ponen a prueba la destreza de los jugadores.
Un imán para figuras ilustres
El heredero del fundador subrayó la importancia social y política que ha tenido el club a lo largo de los años. Al ser una de las mejores canchas de la región y de Sudamérica, ha sido el punto de encuentro de personalidades destacadas:
«Por aquí han pasado muchísimas figuras: desde ex presidentes de la Nación hasta gobernadores», recordó Meyer, poniendo de relieve que el club no solo es un espacio deportivo, sino un centro de relaciones que ha dado prestigio a la localidad desde sus inicios.
El legado de la donación
Meyer hizo especial hincapié en que el club es un «hito importantísimo» para el desarrollo de Sierra de la Ventana. La donación de estas tierras por parte de su bisabuelo no fue un acto aislado, sino parte de un plan para dotar a la Villa de atractivos de primer nivel que fomentaran el turismo y el asentamiento de familias.
Para Diego, el Golf Club representa la simbiosis perfecta entre el progreso humano y el entorno serrano. En sus declaraciones, instó a que los nuevos crecimientos urbanos de la zona, como los barrios que hoy rodean al club, mantengan esa misma armonía estética y ambiental que su bisabuelo imaginó hace más de un siglo.
El futuro de Sierra de la Ventana
Al reflexionar sobre el crecimiento actual de Sierra de la Ventana, Meyer expresó una mezcla de asombro y cautela. Observando la expansión hacia zonas como Jardines del Golf y Verbenas, enfatizó la importancia de un crecimiento planificado.
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Respeto por la naturaleza: Meyer instó a que los nuevos desarrollos inmobiliarios no «choquen» con el entorno natural.
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Armonía urbanística: Reconoció que, al no haber nacido de un diseño estrictamente planificado, el desafío actual es mantener la armonía visual y ambiental del pueblo.
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Identidad: Destacó que el espíritu de la localidad reside en esa conexión especial con el paisaje que su bisabuelo tanto valoró.
La conexión con Salamone y el desafío del crecimiento
Una de las grandes sorpresas del testimonio fue la revelación de un vínculo comercial y familiar con el famoso arquitecto Francisco Salamone. Según Diego, el suegro de Salamone, un señor de apellido Croft, era socio de su bisabuelo Diedrich. Esta conexión añade una nueva capa de importancia histórica al patrimonio de la zona.
Joseph Oliver Croft fue una figura destacada de la sociedad de Bahía Blanca a principios del siglo XX, conocido principalmente por ser el suegro del célebre arquitecto e ingeniero Francisco Salamone
Finalmente, al observar el presente de la Villa, Meyer expresó su visión sobre los nuevos loteos como Jardines del Golf y Verbenas. Aunque reconoce el crecimiento inevitable, hizo un llamado a la responsabilidad urbanística:
«El desafío es armar algo que sea armónico. Es necesario que los nuevos desarrollos respeten la naturaleza y no choquen con el entorno que hace única a Sierra de la Ventana».
Con un emotivo «Feliz Cumpleaños» a la localidad, Diego Meyer reafirmó el compromiso de su familia con el terruño que su bisabuelo eligió hace más de un siglo para sembrar futuro.



































































