Según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la primera quincena de enero muestra una ocupación heterogénea pero dinámica. Los eventos culturales y deportivos se consolidan como los grandes «gatilladores» del gasto, en un verano donde la flexibilidad le gana a la planificación.
La temporada de verano 2026 ha iniciado con señales claras de transformación en el comportamiento del turista argentino. De acuerdo al último informe sectorial, el movimiento turístico ya no se rige por las largas planificaciones de antaño, sino por una lógica de «picos» de demanda impulsados por agendas de eventos, factores climáticos y la búsqueda de experiencias concretas de alto valor.
Un pulso de ocupación marcado por el dinamismo
Los destinos que combinan naturaleza consolidada con una agenda intensa lideran las estadísticas. En esta primera quincena, plazas como Ushuaia (88%), Carlos Paz (90%) y Santa Rosa de Calamuchita (95%) registraron niveles de ocupación sobresalientes. Por su parte, el Litoral mantuvo su atractivo con Puerto Iguazú superando el 82% y destinos entrerrianos como Colón y Gualeguaychú por encima del 80%.
Sin embargo, la tendencia hacia las escapadas cortas y decisiones de último momento se hace notar en los promedios provinciales. Buenos Aires registró un flujo de 3,6 millones de turistas, reflejando una mayor prudencia en el gasto y una estadía promedio que hoy oscila mayoritariamente entre las 3 y 4 noches.
El impacto económico: Gasto selectivo pero potente
A pesar de un consumo más medido, el impacto económico sigue siendo vital para las economías regionales. El informe destaca una amplia dispersión en el gasto diario por persona, que refleja la diversidad de la oferta nacional:
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Destinos Premium: Ushuaia lidera con un gasto diario estimado de $370.000, traccionado por el turismo internacional y excursiones exclusivas.
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Centros Turísticos Consolidados: Puerto Iguazú registró un promedio de $117.940, mientras que la Ciudad de Santa Fe trepó a $219.000 por su oferta urbana y gastronómica.
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Turismo Regional y Escapadas: En Entre Ríos y localidades como Chascomús, el gasto rondó los $97.000, demostrando la potencia de los destinos de cercanía.
Eventos y Naturaleza: Los motores de la demanda
El verano 2026 confirma que el turista se mueve por activadores específicos. Las Fiestas Populares y Festivales (como el Carnaval de Gualeguaychú, el Festival de Jesús María o el de la Avicultura en Santa María de Punilla) funcionan como el motor que reduce la incertidumbre y dispara el viaje «oportunista».
Asimismo, el Producto Naturaleza —desde el Parque Nacional Iguazú hasta los Esteros del Iberá y las playas de la Patagonia— sigue siendo la experiencia que el viajero no está dispuesto a postergar, convirtiéndose en el refugio de la temporada.
Desafíos para el sector
CAME advierte sobre ciertos puntos de tensión que los prestadores miran con cautela para la segunda mitad de la temporada:
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Informalidad: El crecimiento del alojamiento no registrado afecta la rentabilidad de la hotelería establecida.
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Rentabilidad bajo presión: El aumento de costos operativos (energía e insumos) frente a un turista que ajusta sus consumos accesorios.
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Dependencia climática: La volatilidad de las reservas de último minuto hace que el clima sea, hoy más que nunca, un factor determinante para el éxito financiero de la quincena.































































