Más de 25 mil personas se congregaron en el predio del Centro Cultural para vivir una noche donde la fantasía y la tradición se fundieron bajo las estrellas. Con el descenso de los Reyes desde el Cerro Ceferino y un cierre a puro ritmo con Los del Fuego, la localidad reafirmó su lugar como el corazón de la ilusión infantil en la región.
Sierra de la Ventana volvió a ser el escenario de un fenómeno que trasciende generaciones. En su edición número 62, la Fiesta Provincial de los Reyes Magos demostró por qué es un pilar de la identidad bonaerense. Desde tempranas horas, familias enteras colmaron el predio del Centro Cultural, creando un marco de alegría y generosidad que permitió que la fantasía y la realidad coexistieran en perfecta armonía.
La apertura oficial estuvo a cargo de la Intendenta Municipal, Estefanía Bordoni, quien brindó las palabras de bienvenida acompañada por el Secretario de Gobierno, Claudio Pelliza, y la delegada comunal, Viviana Montibeller. El evento contó con la conducción de Pablo Balario y Paola Marco, quienes guiaron a la multitud a través de una programación cargada de espectáculos infantiles y emoción.
El milagro en el Cerro: El momento más esperado
Cuando la noche alcanzó su «oscuro intenso», el murmullo de la multitud se transformó en un silencio expectante. Las miradas, como dictan seis décadas de historia, se dirigieron al este, hacia el Cerro Ceferino (o Cerro del Amor).
«Fue entonces cuando las bengalas de colores rojo, amarillo y verde rasgaron la negrura, anunciando que Melchor, Gaspar y Baltasar ya estaban allí. En ese instante, los corazones de miles de niños comenzaron a galopar al extremo. Las luces iniciaron su descenso por la ladera, guiadas por los Bomberos Voluntarios, mientras en el predio las luces se apagaban para dejar que el cielo se inundara de fuegos artificiales. Es un momento donde la mirada de un niño lo dice todo: la magia es real.»
Tras el descenso, los Reyes arribaron a caballo al Centro Cultural, recorriendo una extensa pasarela que los condujo al escenario. Allí, el Pesebre Viviente aguardaba para el momento más solemne de la noche: la adoración al Niño Jesús junto a María, José y los pastorcitos. El silencio de los espectadores se fundió en plegarias antes de dar paso a la entrega interminable de regalos y las fotografías que inmortalizaron el sueño cumplido de cada pequeño.
Esfuerzo compartido y cierre de fiesta
El éxito de la convocatoria, estimada en 25.000 personas, fue el resultado de un trabajo mancomunado entre la comisión organizadora, el cuerpo de Bomberos Voluntarios, comerciantes, artesanos y las distintas áreas del municipio.
Para coronar una noche inolvidable, la legendaria banda de cumbia santafesina «Los del Fuego» hizo vibrar al público con sus clásicos, cerrando la jornada con ritmo y alegría. Gracias al operativo de las fuerzas de seguridad municipales, policía y bomberos, la desconcentración se realizó de manera ágil y exitosa.
Foto de portada Noticas Tornquist


































































