Un choque entre un camión y una casilla de tiro paralizó el tránsito durante más de siete horas. A la falta de información oficial se sumó un factor crítico: la nula señal de celular en la zona, que dejó a cientos de turistas incomunicados y en absoluta incertidumbre.
Crónica de una jornada de aislamiento
Lo que debió ser un viaje de rutina por el recambio de quincena se convirtió en una trampa para cientos de familias sobre la Ruta Provincial 51. El siniestro ocurrió a las 17:00 horas, cuando una casilla y un camión colisionaron en un sector de siete puentes sucesivos, un área sin banquinas ni margen de maniobra.
Sin embargo, el factor que terminó de desatar la desesperación fue el «apagón comunicacional». El sector del accidente carece por completo de señal de telefonía móvil. En una ruta desierta y bloqueada, solo aquellos pocos que contaban con equipos de internet satelital pudieron dar aviso o conocer mínimamente la situación. Para el resto, la espera se vivió a ciegas.
Desde las 17:00 hasta pasadas las 19:00 hs, el corte fue absoluto. Tras una breve ventana de circulación precaria por una mano, el corte volvió a ser total desde las 20:15 hasta entrada la madrugada.
No existieron retenes previos que desviaran el tránsito. Los conductores, en su mayoría turistas, avanzaron hasta chocar con la fila de vehículos parados, quedando atrapados en un sector donde no podían dar la vuelta ni pedir auxilio por sus teléfonos. Mientras Bomberos y Policía Científica trabajaban en despejar la chatarra y realizar peritajes, la tensión entre los automovilistas crecía ante la falta de explicaciones de las autoridades presentes.
Reflexión: El peligro de las «zonas muertas» en emergencias
Esta situación deja en evidencia una vulnerabilidad extrema en nuestra infraestructura vial:
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Comunicación de Emergencia: En tramos sin señal de celular, es imperativo contar con postes de SOS operativos o presencia constante de patrullas con equipos de radio que puedan servir de nexo. La incomunicación potencia la irritabilidad y el riesgo de incidentes secundarios por maniobras imprudentes de conductores desesperados.
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Prevención a Distancia: Ante la imposibilidad de avisar vía móvil, la única solución efectiva son los retenes físicos kilómetros antes. Si el usuario no tiene señal, la autoridad debe ser quien le «lleve» la información antes de que ingrese a la zona de conflicto.
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Humanizar la espera: Estar varado siete horas sin saber qué pasa y sin poder avisar a familiares es una situación límite. La presencia de defensa civil o personal de asistencia que recorra la fila brindando información clara es tan necesaria como el trabajo de los bomberos sobre el asfalto.






























































