En el ciclo «El Sentido de la Diversidad», Santiago Liaudat analizó la obra del filósofo argentino que rompió con la tradición académica europea para proponer una mirada propia del continente. A través de la distinción entre el «Ser» occidental y el «Estar» americano, Kusch plantea la necesidad de un «estar-siendo» que priorice el arraigo al suelo, la vida comunitaria y el equilibrio del «buen vivir» por sobre la ambición de progreso ilimitado.<
En una nueva entrega del ciclo «El Sentido de la Diversidad» por AM 530, el especialista exploró la obra del filósofo argentino que propuso una mirada propia para el continente. La diferencia entre el «ser» occidental y el «estar» americano como clave para comprender nuestra identidad y el concepto del «buen vivir».
En su reciente columna en el programa Jugo de Limón, Santiago Liaudat invitó a los oyentes a sumergirse en la obra de Rodolfo Kusch, un autor que definió como «un personaje muy particular», cuya producción amalgama la filosofía, la antropología y la dramaturgia a través de un método fundamental: la escucha. A partir de sus viajes a la región andina y obras como América Profunda, Kusch plantea un quiebre con la tradición académica europea.
Liaudat explicó que el eje del pensamiento kuschiano reside en la distinción entre el Ser y el Estar. El «Ser» es asociado por el filósofo con la ontología de Occidente, una búsqueda de verdades estables y esencias predefinidas que justificaron su expansión y dominio sobre la realidad. Por el contrario, la lógica del Estar se vincula con lo situado, lo transitorio y, fundamentalmente, con el arraigo al suelo cultural y simbólico de una comunidad.
La fagocitación y el «Estar-Siendo»
Uno de los conceptos más potentes que rescató Liaudat es la propuesta de Kusch de no negar ninguna de las dos lógicas, sino de integrarlas mediante la fagocitación. «Plantea una lógica de fagocitación. Con los pies en la tierra, tenemos que incorporar esa lógica del ser porque, en parte, es inevitable. Propone el estar-siendo: subordinar el ser al estar, a la comunidad», detalló el columnista.
Para Kusch, la obsesión occidental por el «ser» intenta eliminar la negatividad, el dolor y aquello que no puede controlar, lo que deriva en una «lógica suicida». El «estar», en cambio, permite encontrar un equilibrio al aceptar lo imprevisto y lo cíclico.
El legado del Buen Vivir
Liaudat vinculó el pensamiento de Kusch con la actual filosofía del «Buen Vivir» de los pueblos andinos, una propuesta de vida llevada al equilibrio que se opone al «sueño de un progreso ilimitado que es delirante». En este marco, el concepto de felicidad también cobra un nuevo sentido:
«La felicidad no excluye el dolor, el miedo y la muerte, se integra como parte necesaria del ciclo de la vida. Es una actitud no conquistadora de la realidad», explicó Liaudat sobre la visión de Kusch.
Finalmente, la columna resumió que la primacía del estar-siendo implica incorporar los desarrollos técnicos y científicos de Occidente, pero siempre con los pies arraigados en el suelo propio, priorizando la vida comunitaria por sobre la individual y manteniendo un vínculo simbólico y ritual con el mundo que nos rodea.
COLUMNA DE SANTIAGO LIAUDAT KUSCH Y EL ESTAR SIENDO – JUGO DE LIMÓN – AM530


































































